Hace exactamente 21 tertulias comencé un aprendizaje cultural junto a personas de gran calidad artística y humana. Ayer pude disfrutar un ratito de quien abrió esa veda siendo la primera ponente de la que yo absorbía para ver cómo iba el cotarro. Veintiún coloquios después, la dinámica sigue manteniendo su sello: el valor del arte y la complicidad de grupo.
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miércoles, 25 de noviembre de 2020
El lienzo en el que se me iniciaron las tertulias
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 18 de noviembre de 2020
Decidido: me acojo a la nacionalidad francesa materna
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| De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Elliot Murphy, Peter Redwhite, Justo Sotelo, Silvia Ramos, Antonio Labati y Danny Faux. |
Anoche me dormí sonriendo por la ironía de tener una madre francesa, que no nos enseñó a mis hermanos y a mí el idioma, y de la quisiera acoger su nacionalidad para esto del arte ya que ayer, en las tertulias organizadas por Justo, se comparó el valor real que se la da a la cultura y a la dedicación artística en Francia con respecto a España. Y es que, al parecer, en nuestro país vecino sí se tiene en cuenta y se remunera a quienes emplean su tiempo en crear con palabras, sí se considera efectivamente un empleo. Entonces yo le pregunto, de forma distendida aunque con cierta curiosidad real, a Javier PB: ¿si mi señora madre dio de lado a su nacionalidad de origen, yo ya no huelo posibilidad de heredar esas artísticas raíces? Que yo era el que mejor pronunciaba francés de todos en clase sin haberlo oído en casa, ahí hay idioma en vena fijo 😄
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Primero el destierro, después la desazón
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 4 de noviembre de 2020
La metaliteratura con fondo
Ayer, gracias a la presencia de Javier Morales con su libro "La moneda de Carver", pudimos abordar varios temas literarios muy necesarios para debatir, entre el que se encontró el cuánto deben influenciarnos los autores leídos a los que nos aventuramos a escribir. Coincido con el pensamiento del ponente, de Javier Del Prado Biezma y de otros en que, al final, tanto los títulos que nos agradan como los que no, van quedando en el subconsciente y afloran en el acto de la escritura, en mayor o menos medida. Pero es igual de necesario no tener presente a ninguno como referente de peso para que no opaque la esencia propia a la hora de plasmar y poder construir una forma, un estilo, que atrape y transmita por su originalidad. Por esto, el autor, periodista y profesor de escritura del que pudimos disfrutar en la tertulia, recalcó que su título contenía metaliteratura pero que, desde luego, su objetivo hacia los lectores era el de reflejar cómo entiende y vive cada faceta existencial que escoge en cada uno de sus relatos. Aunque, por supuesto, sus personajes no son él sino que cobran vida a través de él.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 30 de octubre de 2020
Longevidad, que no eternidad
¡Qué obsesión con ganarle la batalla al tiempo! Que no, que el tiempo no es ajeno. Está en nosotros, lo somos. No es cuestión de vivir rápido, tampoco de morirse de aburrimiento.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 28 de octubre de 2020
Máscaras en la literatura y en nosotros
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 26 de octubre de 2020
Repercusiones de la infancia
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 23 de octubre de 2020
El caballito de mar y la escucha activa
¿Cuántas veces nos hemos dado cuenta de estar hablando con alguien sin ser realmente escuchados? Y lo mismo estamos incluso expresando todo el entusiasmo del mundo, nos estamos recreando en una vivencia, pero el receptor se define como tal igual que un caballito de mar vuela al compás de una nube de estorninos. Y lo complicado no es sólo percatarse de cuán fluida está siendo esa transmisión comunicativa, sino también identificar los porqués de que no nos estén concediendo esa atención que se supone procede. Poniendo como opción que la problemática sea de él, que no sea por nuestra parte como, por ejemplo, estar siendo ignorados por ser cargantes, ¿nos podrá la frustración de la alarma activada por sentir esa falta comunicativa, o nos nacerá incluso entonces empatizar en si estará sucediendo algo ralentizado en el universo interior de nuestro compañero de charlas? El orgullo y el ego, tan alimentado hoy día, nos podría llevar a malinterpretar prejuzgando.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 21 de octubre de 2020
El reposo de las 'babies obras' y la marcha activista de nuestros mayores
Fue de la mano del escritor Rafael Soler, autor de títulos como "La fuerza de la gravitación emocional", "Ácido almíbar", "Maneras de volver" o, su último lanzamiento, "Necesito una isla grande", que nos adentramos otro martes en la aventura del aprendizaje literario y también existencial. Y es que se dio una ponencia muy dedicada a dar visibilidad a la necesidad de otorgar la vida que realmente albergan nuestros mayores y que, en muchas ocasiones, son desplazados sin elección a residencias donde la sociedad les impone la cruel insignificancia por apagar sus luces y sombras que tanto pueden servir de referencia para la construcción de vidas de las siguientes generaciones. Es desperdiciar sabiduría, humanidad, lecciones únicas por circunstancias concretas... es involución aceptada.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 14 de octubre de 2020
El destemporizador de Proust
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 7 de octubre de 2020
Reencuentro con Marianela
Ayer reanudamos las tertulias literarias "Café Gijón" organizadas por Justo Sotelo y llevadas a cabo gracias a Peter Redwhite y su excelente manejo con las plataformas online. Fue muy ilusionante volver a ver a todos y conocer rostros y sabidurías de nuevos participantes.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 24 de junio de 2020
Sol austero, tormenta hedonista
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 9 de junio de 2020
Trigésima tercera poesía
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 22 de abril de 2020
Maternidad simultánea
Por segundo martes consecutivo, tuve el regalo de compartir un ratito con personas afines a lo artístico. En esta ocasión, la protagonista de la tertulia fue Ana Lena Rivera.
Unificó su maternidad vital con la creativa escogiendo su embarazo como etapa en la cual planificar su andadura literaria. Aunque el proceso le enseñó que precisa paciencia y constancia, pronto se empezó a sorprender con buenos resultados en concursos y con grandes oportunidades. Gracias a referentes literarios de la infancia, tiene claro que su género literario está en torno a la intriga policíaca. Así pues, acumula ya dos títulos en lo que es su serie de libros: "Lo que callan los muertos" (2017) y "Un asesino en tu sombra" (2020).Esta vez, entre otros, surgieron temas como si el deseo de trascendencia del escritor ha de ser, o no, motivo al que aferrarse a la hora de crear o de mantenerse en la profesión. También se dio un debate que bien podría ocupar más de una tertulia: cuál es la calidad literaria, la que logra llegar a personas que incluso no tienen el hábito de leer, o la que a priori no está tan difundida pero que se mantiene en el transcurso del tiempo por su potencia intrínseca. La presencia de las redes sociales fue otro asunto que se dejó caer entre todos nosotros. Como no podía ser de otra manera, también quisimos indagar en el proceso creativo de la autora, quien hizo hincapié en las escenas y en la habilidad para interconectarlas conformando un todo.
Acabamos con la grata noticia de una tertulia extraordinaria para mañana como celebración del Día del Libro. ¡Doble sesión esta semana! A disfrutar aprendiendo en buena compañía.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 15 de abril de 2020
Cruzo el umbral de las tertulias literarias del "Gran Café Gijón"
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| Obras de la ponente principal: Jante |
Con ella viajamos desde el impulso de advertir rostros rocosos en grutas y cavernas, pasando por la sensualidad naturalista de la mujer pintada en acrílico y al óleo, hasta la evolución coherente de la propia artista dejándose ser experimentando con los reflejos de fotografías improvisadas o con la reivindicación contra el maltrato a través de la performance. Su sensibilidad expresada mediante la dualidad de la luz y la oscuridad, teniendo como hilo conductor las miradas, me trasladó hacia lo más primigenio y profundo del ser humano.
Gracias a ella surgieron sanos y necesarios debates de forma esporádica como la intervención de la genética en el ámbito artístico, frente a ser artista en base a un aprendizaje y esfuerzo constante. También se divulgó la poiesis aristotélica y la mímesis como concepto estético desde el que inspirarse o desde el que interpretar una pintura o creación.
Sin duda alguna, una reunión de mucho valor en un ambiente cercano y distendido. Ya quiero más, deseando reencontrarme con ellos el próximo martes con un nuevo ponente del que absorber sabiduría y sensibilidades.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
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