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Mostrando entradas con la etiqueta Animales. Mostrar todas las entradas
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sábado, 19 de julio de 2025

Incluso entonces


 

miércoles, 21 de julio de 2021

Fauna, ven a mí

Va a ser verdad que estar receptivo o predispuesto imanta, de algún modo y en un momento dado, que sea la inquietud la que de pronto esté receptiva y predispuesta a ti. Me explico... ¿os acordáis de la entrada de hace unos días sobre la mantis modelukis que posó llamando mi atención? Pues el hecho de dejarme conectar de forma natural por la llamada de mi entorno y su vida en él, está haciendo que yo sienta que es la vida de mi entorno la que está empezando a ir en mi búsqueda. En los últimos días he tenido visitas sorpresa de inesperados seres, y no, no hablo de extraterrestres 😜. 

No todas las veces he podido, o no me ha nacido por preferir disfrutar del instante plenamente, sacar fotos de estos visitantes que os hablo. De los que sí, os he dejado las imágenes.

Hace unos días reflexionaba mirando por la ventana, cuando en mi alféizar o poyete -en algunos lugares, también llamado muy acertadamente el vierteaguas-, se posó un saltamontes de alas azules. Quizá pueda resultar para algunas personas un insecto desagradable por su morfología, pero os aseguro que cuando echan a volar/saltar y ves ese hermoso azul de sus alas es inevitable quedarse embelesado. Sobre él leí tras su visita y me dejó pensativo un dato: viven en lugares secos y calurosos. Ya que no había visto un ejemplar antes, ¿será cierto que estamos en Madrid, o en España, adoptando un clima más desértico? Como he dicho otras veces, puede que influya mucho que lo que observo en este ahora no lo observaba antes y eso me haga creer realidades que siempre han estado ahí, no obstante es un hecho demostrado que debemos cuidar muy mucho nuestro planeta por nuestro propio bien. En fin, os hablaré ahora de otra compañía que tuve, de esas que no fotografié. 

Estaba yo cantando en mi habitación, con la ventana abierta, (lo hago fatal, pero me encanta hacerlo desde pequeñito, lo vivo, y además está muy recomendado para ejercitar aparato respiratorio), cuando noté que justo en un cambio de tono sucedió: un gorrión se arriesgó a ponerse en el umbral de mi ventana, casi dentro de mi cuarto, mirándome y cantando conmigo. Fue muy bonito, me hizo sonreír entre lo espontáneo que me resultó y el compás surgido. Seguiré cantando a los pájaros, a las personas aún no me atrevo por respeto a quienes se dedican a ello. 

Por último y para que este texto no sea excesivo, os relataré un tercer caso de vínculo con la naturaleza. Exacto, el ave de la foto: de la familia de los pájaros carpinteros, un pito real ibérico. Estaba con una amiga en el parque Payaso Fofó, en un momento con tintes esotéricos, cuando la presencia de este bello animal acogió toda nuestra atención. Su perfilado de un intenso rojo sobre su cabeza nos enamoró. He leído que no les gusta nada sentirse observados, sin embargo nos concedió fotografiarle y regresar cerca de nosotros de nuevo tras un vuelo precioso. 

Y con esto ya voy despidiéndome hasta el próximo post, quizá sea de naturaleza, quizá literario o a lo mejor emocional. El caso es ser auténtico, lo suyo es ser natural. 

Un abrazo enorme y sincero a todos

jueves, 4 de febrero de 2021

¿Aprobado o corremos un tupido velo?


Pues este es el resultado...
He intentado darle, por su caparazón más expuesto, distintas tonalidades llamativas e improvisadas visualizando un poco los colores que podría recibir el buey de mar en diferentes circunstancias del fondo marino. Como si le sirviesen casi para camuflarse y protegerse.
Por otro lado, el caparazón que por norma general iría pegado a la arena, rocas y demás obstáculos o seres, le he querido confeccionar cierta originalidad que bien podría ser la herencia de la belleza genética del propio animal. Esas pintitas, esas manchas sin mucha lógica, esas rayitas que de pronto surgen de los bordes, ese perfilado negro separando una parte anatómica de otra...
Para terminar, en el interior he optado por arrugar un papel de color como protector de lo que cada cual eligiese para su función. Para mí, será un portanotas en el cual descansarán frases u ocurrencias escritas.
Decir también que he grabado el proceso y elaborado un vídeo después, para que no fuese excesivamente largo -me ha llevado tres días-. Os lo dejo al final de la entrada.
Guste más o menos, lo cierto es que estoy satisfecho por lo que estas manitas y este esfuerzo han proyectado. Con ganas todo se puede. Predisposición siempre. No obstante, que esto no condicione impresiones honestas, eh.



lunes, 1 de febrero de 2021

Maximizar mi lado creativo

Hoy me siento especialmente motivado por lo que me deparan los próximos meses con el lanzamiento del poemario "La subversión de los vientos: cuarto de siglo".

Empieza febrero y me he propuesto retar a este cuerpo mío. Quiero demostrarme que, aun con la escasa movilidad que tengo junto a la debilidad muscular, puedo realizar manualidades con resultados aceptables. (Si me queda horrible pues corremos un tupido velo y a otra cosa mariposa, pero tiraré de ingenio y concentración para que no ocurra).
Como he transmitido en otras publicaciones, a todas las especies habidas y por haber nos atrae biológicamente el océano por ser el origen de la vida en este planeta. Por ello, este arranque de inspiración será un homenaje también a nuestros orígenes existencialistas.
A ver qué sale de esto...



miércoles, 16 de diciembre de 2020

Más vidas que un gato

No es ningún secreto que este cuerpo mío ha enfrentado a la guadaña más veces de las que el dicho apunta que lo hacen los felinos domesticados -que, por cierto, en un documental visto nada más despertar, me he enterado que los gatos han sido los únicos que, en origen, decidieron domesticarse por humanos evitando la actitud tan impositiva de nuestra especie a la hora de gestionar los ecosistemas-. Y es que cada vida extra, cada tiempo prolongado, me está permitiendo vivir, a mi modo, experiencias que me otorgan calidad humana e intelectual. Para mí, no hay mayores estímulos a valorar profundamente que los que sacian la sed emocional y el hambre de conocimientos. Ambas facetas reposando, siempre, sobre una cama medio estable de salud.
Este último martes tertuliano del 2020 recogió de una sentada las recompensas de vivir, al menos, 7 vidas en una. De la mano de , sentí los tres pilares anteriormente indicados a los cuales bien podría añadir el desbloqueo de la retroalimentación de la disciplina llevada, de un puesto laboral apropiado, a un proyecto personal repleto de autenticidad; la liberación de la perseverancia, distinguida de la disciplina por contener mayor voluntariedad, a la hora de empaparse y dedicar vida a otras pasadas cuyas maestrías conceden un cómputo que generan recursos tan bellos y potentes como la 'metapoesía'; el abrir portales místicos, pero reales, que devuelven vivencias pasadas como el tiempo que invertí al francés George Pérec y al que regresé cuando nuestro ponente confesó haberle tenido muy presente para la creación de su última publicación ("Volar a casa", con la
Editorial Páginas de Espuma
); y el salto entre el universo onírico y el metafísico como herramienta inspiratoria -que nunca sabremos cuál es más real- al que se hizo referencia como la caótica reorganización de elementos y vivencias creadoras de mundos insospechados.
En relación a esto último, al finalizar, le brindé a uno de los hechos que se producen casi siempre en mis mundos fascinantes de los sueños: la integración de la bipedestación junto a las plenas facultades físicas.
Quizá por seguir soñando bien, el de la guadaña me tema tanto.
¡FELICES FIESTAS A CADA UNO DE LOS TERTULIANOS Y A CADA ALMA QUE DECIDE LEER MIS HUMILDES TEXTOS! Que el 2021 podamos seguir compartiendo, aprendiendo, sintiéndonos y experimentando.




viernes, 23 de octubre de 2020

El caballito de mar y la escucha activa


En este viernes, mientras conduzco por los estrechos pasillos de mi casa a una velocidad que me hace ser consciente de la destreza automatizada en mí por el transcurrir de los años, me aborda un pensamiento sobre las interacciones sociales y sus grados de implicación.

¿Cuántas veces nos hemos dado cuenta de estar hablando con alguien sin ser realmente escuchados? Y lo mismo estamos incluso expresando todo el entusiasmo del mundo, nos estamos recreando en una vivencia, pero el receptor se define como tal igual que un caballito de mar vuela al compás de una nube de estorninos. Y lo complicado no es sólo percatarse de cuán fluida está siendo esa transmisión comunicativa, sino también identificar los porqués de que no nos estén concediendo esa atención que se supone procede. Poniendo como opción que la problemática sea de él, que no sea por nuestra parte como, por ejemplo, estar siendo ignorados por ser cargantes, ¿nos podrá la frustración de la alarma activada por sentir esa falta comunicativa, o nos nacerá incluso entonces empatizar en si estará sucediendo algo ralentizado en el universo interior de nuestro compañero de charlas? El orgullo y el ego, tan alimentado hoy día, nos podría llevar a malinterpretar prejuzgando.

Por todo esto, ha concluido mi pensamiento con el convencimiento absoluto de haber pecado siempre de precavido por cuidar el alma de los demás. No porque sea yo más amable o bondadoso que nadie, sino porque seguramente he vivido desde la constante de no ser perfecto por fuera, pero tampoco por dentro. Y bastante erramos inevitablemente como buenos humanos que somos, como para ir por la vida sin darle un par de vueltas a nuestras elecciones y razonamientos. Eso sí, sin sabotearnos por pensar demasiado. Moderación también para esto.

viernes, 31 de enero de 2020

Koala

Llévame a Australia, quiero abrazar sus árboles. Permanecer inmóvil en ellos, dormitando dieciocho placenteras horas. Soñar con el espumoso océano, aplaudiendo en la orilla, como banda sonora que me acuna mientras descanso. Quiero oler el eucalipto hasta dejar de hacerlo porque mi cerebro ya lo haya interiorizado por costumbre. Comerme sus hojas y hasta sus tallos, hacer mío cada nutriente suyo. ¿Qué más da si tardo cinco horas? Es mi momento, saborear me demuestra que es real lo que vivo.

No permitas que nadie se crea con derecho a sacarme de mi paz, no soy un peluche animado al que abrazar a voluntad. El respeto es no comprender y aún así aceptar, que nadie sobrepase esa máxima conmigo. Si lo hacen, advierte que puedo enfermar por corromper mi mecanismo vital. 

Demasiado esfuerzo me está costando transmitirte todo esto tan solo por sentirme a salvo. Decidido, ¡vete! Abandóname en el árbol australiano. Siéntete feliz por ello, lo estaré disfrutando. Ya está bien, tengo que reponerme de tanto. Me voy a dorm...


miércoles, 2 de octubre de 2019

Lucha y Supervivencia



Qué bello es octubre soleado, más hermoso resulta descubriendo lo inesperado. Un graffiti, una pintura cerca de un tejado. Esto es pasear por Madrid sin prisa, con los ojos destapados. Trasladando al ser hacia lo más primitivo, regresando a tiempos para algunos olvidados. Ciclo de la vida es vivir luchando, sobrevivir con astucia o morir acribillado. Un jamelgo siendo acorralado, en peligro su elegancia por las fauces de su propio villano. Imagina su destino, cabalgando libre o siendo devorado. A mí, desde luego, su compañía me ha brindado, a galope hasta casa vivos hemos llegado.

martes, 8 de noviembre de 2011

Tiburones (I)

Carcharodon carcharias.jpgDesde pequeño, siempre me ha atraído este animal. Un animal feroz, fuerte y sigiloso pero a la vez veloz. Así como el león es, con sus rugidos y su melena, el rey de la selva, la más temida especie de tiburón es el rey del océano.


Quizá sea porque mi madre siempre me ha contado que de pequeña fue al cine a ver la primera película de tiburón y cogió un trauma de verdad. Tal fue el trauma que aún sigue sin poder ver una indefensa golosina en forma de tiburón. Cada vez que sale un tiburón por la televisión, un grito se produce en mi casa. Al contrario que a mi madre, a mis hermanos y a mí nos encantan las películas de dicho animal.

Pero lo mío va más allá. Yo admiro a esos animales y los defiendo siempre que se habla mal de ellos. Los admiro por todas las cualidades que poseen. Para empezar, los tiburones están presentes en el planeta Tierra desde hace más de cuatrocientos cincuenta millones de años. Sólo por esto, ya es un animal digno de admirar por su supervivencia. Otra cualidad es la autosuficiencia, no necesitan de otros tiburones sino que cada tiburón hace su vida en solitario. Lo cual, también tiene su parte triste ya que son poco sociables y sus únicos amigos son la soledad y el inmenso océano. Entre las pocas relaciones que mantienen unos con otros, existe una con vital importancia para su perpetuación, las relaciones sexuales. Pero este no es el único motivo por el que los escualos han logrado sobrevivir durante tanto tiempo. La facilidad de adaptación es otro gran motivo. Los tiburones pueden adaptarse a cualquier medio acuático, esto supone que si se ven en cualquier apuro en aquellas aguas donde suelen merodear, los podemos encontrar en otro tipo de áreas donde nos sorprenderíamos al verlos. Y es que, el único hábitat que existe para los tiburones es donde se encuentra la comida. No importa si existe una contaminación grande en el océano o si se produce una enorme escapada de petróleo, ellos se adaptarán a otro tipo de aguas (inclusive dulces) si allí tienen su única prioridad para sobrevivir, comida.


CONSEJO: NO SE DEBE ALTERAR LOS LUGARES DONDE SUELEN MERODEAR PARA NO OBLIGARLOS A QUE NOS ASUSTEN EN LUGARES DONDE NO ES COMÚN VERLOS. 

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PODER NO DEPENDE DE NUESTRA CONDICIÓN FÍSICA O DE LO QUE NOS RODEA, PODER DEPENDE DE LA DISPOSICIÓN INTERNA DE CADA UNO. Y YO, ¡PUEDO!
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