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jueves, 22 de enero de 2026
Diéresis sentimental
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 4 de noviembre de 2025
Virina
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 24 de agosto de 2025
Golondrina de agua
Una golondrina de agua surcaba el cielo sin evaporarse, sin ser nube siquiera. No volaba, caminaba como yendo por la tierra, pero en el aire levitando a cien metros del suelo. Señorial, sus alas eran como olas chocando con su cuerpo, como las del mar contra la orilla. Todo lo demás era tan aburridamente normal, ella la única tocada por lo exclusivo. Su traje de transparencias absolutas, incluido sus órganos internos, le otorgaba sin darse cuenta cierta invisibilidad.
La soledad le ahogaba, parecía parte de su composición acuosa inundándole la garganta hasta saturar sus vías respiratorias. Tanta diferencia existencial le confería también el augurio de no compartir fácilmente su vida. Lo cierto es que una parte de sí se sentía a gusto consigo misma y a priori no parecería necesitar a nadie, pero como todo ser no podría escapar de su faceta social.
A veces se empeñaba en dar de beber a otros sacrificando parte de sí, pero el no entenderla o, en ocasiones, la envidia por ser distinta hacía que la tratasen de un modo inmerecido antes de tener tiempo de decepcionar o causar rechazo con motivos. Esto le hacía sentir condenada, como vivir una maldición en la cual no tenía derecho a relacionarse al nivel del resto.
Pero el agua es el origen de la vida, y su andar por los senderos celestiales le hacía redescubrirse sin rendición. Pronto aprendió que quienes le despreciaban no merecían sus intentos de agradar. Fue alejándose de esas otras aves que le ponían la comida en el pico y, al mismo tiempo, le hacían el vacío descaradamente y sin venir a cuento.
En uno de sus paseos reflexivos cayó un rayo y evaporó cada átomo de su ser. Fue desde ese día, según iban enterándose uno a uno, que muchos la recordarían por su aguante y falta de amor recibido. Había leyendas de que fue la propia golondrina de agua quien buscó aquel rayo para que jamás nadie volviese a tratar así a otros por ser diferente. Quizá fuesen ciertas o no, pero su recuerdo tuvo todo el amor ausente en vida.
Abel Jara Romero
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 21 de junio de 2025
Lugares con vida profunda
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 17 de junio de 2025
Incólume
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 29 de mayo de 2025
Lector, eres mi Sol
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
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martes, 15 de abril de 2025
El momento
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
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sábado, 12 de abril de 2025
Ilusión decepcionante
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 7 de abril de 2025
Bésame la piel
Cae desde tus labios, derramándose como un caza buscando mi deseo. Se choca contra el aire y lo atraviesa centímetro a centímetro, mientras yo contemplo y valoro su trayectoria cual bólido en el firmamento. Sigue su recorrido mientras al fondo, detrás de sí, se vislumbra tu incontrolada sonrisilla juguetona. Vuela, desciende y asciende. Trepa, seduce, sorprende al muro más inerte. Se colorea de mil tonos diferentes jugueteando con los efectos del sol y las transparencias. Me acalora, ilusiona y me paraliza.
Es tu beso lanzado de tu boca a la parte de mí que se dirige tu mirada.
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No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 31 de enero de 2025
14 años, mis sentimentaloides
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 29 de enero de 2025
Lazos isotónicos
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
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sábado, 25 de enero de 2025
De qué te veneficias tú
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
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viernes, 24 de enero de 2025
Oda al hilozoísmo
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 19 de enero de 2025
Erótica interminable
entre quejidos, embestidas y sonidos,
cumplimos uno a uno nuestro sueño
de exprimirnos sin ningún pudor.
Bébeme que te bebo extasiada
enguyendo orgasmos compartidos,
sáciate hasta sentirte en un vuelo
sin miedo a desgastar este amor.
La pasión con ingenio cuidada
acaricia la libido de todo ser perdido,
los años no han de derivar en duelos
de sexo, química y reinvención.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 29 de septiembre de 2024
Fomalhaut
El fulgor máximo en la constelación 'Pez Austral', cual birrete de un catedrático cósmico, es la imponente estrella Fomalhaut.
Su poso de reacciones químicas, como dirían mis admirados alquimistas tradicionales, es un magisterio de materia acumulada. Seguro que maestros de la fotografía, como Hiroshi Sugimoto, han deseado alguna vez tener ocasión de capturar este tipo de instantáneas como un saxátil adherido a una cámara. Poder congelar la inercia, ser capaz de escuchar en una foto el jadear de las profundidades del universo, el repicar de una campana estelar reconvirtiéndose en emisora eterna de un sinfín de sociedades inhóspitas, ese lapsus temporal proyectando la metáfora de girasoles con hospedajes de pipas alimento para el devenir existencial...
Tal amalgama no es que dignifique un aprobado total en el sentido de la vida, es que deja paupérrimo a un jodido diez en la escala creativa y creacional. En sí cobijará y custodiará contraseñas indescifrables para tantas generaciones como las ya pretéritas. Ni el dios Neptuno podría con tanto fuego pasional, aunque se quedase escuálidamente seco intentándola enjoyar con sus aguas más gélidas. Para este vulnerable dios mitológico, esta estrella y todo su alrededor sería un ubérrimo territorio al cual no podría conquistar ni realizando zoom en un yoctómetro escogido aleatoriamente. Ni siquiera lo podría tapizar en su hipotética obsesión de apagar tal luminosidad. En contraposición, él sí sería un desapercibido vertedero ante tanta energía. Esto es una obviedad mayor que la ruptura de cualquier pareja en tiempos del inconformismo absoluto y gratuito de una especie empeñada en destruir su propia etimología.
Este es mi perfume textual sobre una película mental cuya trama dudo que vendiese en taquilla ni a mis más allegados. Pero aquí dejo esta pincelada de una posible idea para elaborar una novela de sci-fiction con mis sellos irremplazables por ninguna IA. Los personajes ya llegarán, si es que los llega a haber.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 16 de diciembre de 2021
MES NAVIDEÑO, REGALOS PARA EL ALMA
Abrió la veda de estos regalos navideños al alma él, Justo Sotelo, quien ya me sorprendió con una llamada telefónica para expresarme sus percepciones sobre el poemario. Pero es que, pasados unos días en el inicio de este mes que deja al 2.021 en el recuerdo, me encuentro con una entrada en su blog y redes recopilando los puntos a tener más en cuenta de la aquella conversación. A continuación, os dejo sus palabras que a mí me servirá releer aquí para valorarme y para seguir creciendo sin despistarme:
"Cartas a un joven poeta".
| Ejemplar en el escritorio de José Carlos Rodrigo Breto. |
Somos muchos los que, siendo amantes de la buena literatura, seguimos en redes a esta personita cuyo don es el de divulgar en tan solo 59 segundos todas esas obras que lee y considera dignas de difusión. A mí, para empezar, ya me hizo ilusión que en el pie de esta foto que subió, me dedicase las siguientes palabras:
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 9 de diciembre de 2021
Trigésima octava poesía
GAMA NATURAL
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 20 de noviembre de 2021
MIS PEQUEÑOS GUERREROS
Como en la película de 1998 del director estadounidense Joe Dante, protagonizada por la intérprete de la famosa saga Spiderman (la estadounidense-alemana Kirsten Dunst) y por Gregory Smith haciendo el papel principal del pequeño Alan dando vida a sus muñecos, yo hoy concedo vida a estas figuras elaboradas de materiales diferentes. Diversidad siempre.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 16 de noviembre de 2021
Microteatro, funciones de 15 minutos
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 2 de noviembre de 2021
PRÓLOGO ENTRE VIENTOS DE MENTES POÉTICAS: WHITMAN, HENLEY, MACHADO, BUKOWSKI Y BENEDETTI
| De arriba a abajo: Walt Whitman, William Ernest Henley, Antonio Machado, Charles Bukowski y Mario Benedetti. |
La autoría del prólogo en "La subversión de los vientos" va de la mano de Juan José Moragrega. Decidí que fuese él y no otro porque, por encima de todo, intento mantener unos valores y coherencia en lo concerniente a mi existencia y a lo que el azar de la misma me va entregando. Ya sabes, mirar la vida con los prismáticos de la causalidad y no con los de la casualidad. Por ello, creo firmemente que esa comunicación con el multiverso ha de ser bidireccional haciéndole saber, tras interpretar sus mensajes, que lo concedido se ha valorado profundamente. Y es que Juanjo en mi vida, desde que tengo uso de razón, ha estado presente a lo largo del tiempo y de un modo muy cercano a las letras. Por todo lo que me ha regalado de sabiduría, de dinamismo hacia lo literario y por las sonrisas compartidas, encajó inmejorablemente en mi mente al pensar en la figura del prologuista para un poemario intimista, diverso y orientado a las inteligencias emocionales -tanto intrapersonales como interpersonales-.
Con estas bases, intuirás que por supuesto no quise darle premisa alguna para la elaboración del prólogo. Para mí era importante esa autenticidad de lo que le naciese tras leer cada poesía y percibir el sentido del conjunto que indudablemente contiene. Cuál fue mi sentimiento de responsabilidad al leer nombres con tanta personalidad, calidad y repercusión... Nada más leer el apellido del más actual, Benedetti, repasé en ese mismo nanosegundo su obra Vivir adrede en mi mente. El libro y, de forma colateral, algunos de los sentimientos que me arrasaron durante su lectura. Recuerdo que fue una lectura conjunta que me propuso una buena amiga. Bukowski, sin embargo, me trajo a la mente una película que, por cierto, vi con otra buena amiga (qué bonito cuando se dan instantes de enriquecimiento al compás del compartir tiempo con personas que están de verdad, de esas que contamos con los dedos de una mano). Aquella película, antes de que pase a hablar del siguiente autor, fue Nuestros amantes (2016) -protagonizada por mi adorada Michelle Jenner y mi admirado Eduardo Noriega-. Con Machado sucedieron dos secuencias, la de descubrirle rodeado de compañeros y profesores en la etapa estudiantil, y la de recordarme en la soledad de mi cuarto con el tomo de sus poesías al que acudo de vez en cuando. A Henley le hubiese sorprendido, por lo que han cambiado los tiempos, el cómo se adentró en mi mente a través de Youtube cuando, viendo una gala de literatos con peso, interpretaron con un ambiente elegante a la par que envolvente su poema Invictus. Ese pensamiento me hizo sonreír al leer su nombre en este prólogo. Y en cuanto al más pretérito, el maestro Whitman, lo que me vino a la cabeza fue esa iniciativa que nadie me impuso ni me aconsejó y que, quizá justo por eso, disfruté tanto: la de involucrarme en las efemérides para tener una excusa diaria desde la cual ampliar repertorio y conocer a autores que no se difunden tanto siendo tan relevantes.
Y entre autores y formas de arte variopintas que inconscientemente asaltaban mi ser, en este prólogo también me llamó la atención la referencia a la denominada generación millennial o generación Y a la cual pertenezco. Me dio por curiosear en el tema y me hizo cierta gracia que también se nos llama, o se nos puede clasificar a los nacidos entre 1980 y 1994 aproximadamente, como los eco boomers por el conocido movimiento baby boom perteneciente a la generación X.
Un verdadero regalo a conservar este completo, interesante y generoso prólogo. Siempre estaré realmente agradecido a Juanjo por realizarlo, pero aún más por ser un compañero de vida pudiendo perfectamente no haberlo sido. Ahí radica la majestuosidad de nuestras elecciones, en aquello que hacemos nuestro pudiendo decidir ignorarlo. Que nuestros caminos sigan escogiendo estar unidos, un abrazo desde este Escritor Sentimientos que tampoco olvidaste para este subversivo prólogo.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
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