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viernes, 31 de enero de 2025
14 años, mis sentimentaloides
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 16 de diciembre de 2021
MES NAVIDEÑO, REGALOS PARA EL ALMA
Abrió la veda de estos regalos navideños al alma él, Justo Sotelo, quien ya me sorprendió con una llamada telefónica para expresarme sus percepciones sobre el poemario. Pero es que, pasados unos días en el inicio de este mes que deja al 2.021 en el recuerdo, me encuentro con una entrada en su blog y redes recopilando los puntos a tener más en cuenta de la aquella conversación. A continuación, os dejo sus palabras que a mí me servirá releer aquí para valorarme y para seguir creciendo sin despistarme:
"Cartas a un joven poeta".
| Ejemplar en el escritorio de José Carlos Rodrigo Breto. |
Somos muchos los que, siendo amantes de la buena literatura, seguimos en redes a esta personita cuyo don es el de divulgar en tan solo 59 segundos todas esas obras que lee y considera dignas de difusión. A mí, para empezar, ya me hizo ilusión que en el pie de esta foto que subió, me dedicase las siguientes palabras:
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 20 de noviembre de 2021
MIS PEQUEÑOS GUERREROS
Como en la película de 1998 del director estadounidense Joe Dante, protagonizada por la intérprete de la famosa saga Spiderman (la estadounidense-alemana Kirsten Dunst) y por Gregory Smith haciendo el papel principal del pequeño Alan dando vida a sus muñecos, yo hoy concedo vida a estas figuras elaboradas de materiales diferentes. Diversidad siempre.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 25 de octubre de 2021
Trigésima séptima poesía
"TIMO"
(Poema inédito, por amor al organismo que me cuida y por amor a los cuerpazos que deciden leerme)
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 14 de octubre de 2021
HACER DEL HOGAR UNA ERMITA DEL ARTE Y DE LOS VÍNCULOS
de apellido cuyo origen germánico significa 'Dios',
me trasladó a pretéritos viajes en familia
contándome sus por Ávila desayunos mientras me entregaba "El don del amor".
Muleta en mano armada fue la segunda en pasar,
nos llenó el buche con perrunillas, rosquillas y de dulces más variedad.
Aún así reservó fuerzas para libros también cargar,
dos me trajo de atractivos títulos que devoraré con ansiedad.
Entonces llegó la rubia mariposilla,
con su portento de hija por streaming,
qué gusto su recitar cerquita con esa vocecilla
a su lado es improbable no tener buen feeling.
Se completó el encuentro con la pareja,
hermosa complicidad a través de miradas,
entre autores, opiniones y editoriales
combinación de silencios con carcajadas.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 10 de octubre de 2021
COMUNICACIÓN POÉTICA
Ángel de tierra firme,
de palabras calladas que vuelan,
recogiendo ternura, sensibilidad,
sueños efímeros, locuras,
en el asfalto, en las calles,
en las aulas, en las ciudades
y en las aceras.
En los rostros,
en las miradas,
en sus bocas selladas,
vendiendo quimeras,
sucumbiendo a la tempestad,
resucitando con el rayo de sol que despierta,
con la alegría empujando ilusiones,
arropado por manos tiernas,
palabras generosas y,
corazones de puertas abiertas.
Ángel de tierra firme,
interrogantes que abren tu mundo
y lo cierran,
que guardan sentimientos,
amor pintado de colores y,
sueños en los que fantaseas,
mientras se baten en la noche
y caminan por otras sendas.
Pasión, locura, caricias
que rompen barreras,
impaciencia, excitación
para vivir, soñar despierto,
y recrearte en aventuras nuevas.
Sucumbir en el éxtasis de las palabras,
en su seducción,
recorrer cuerpos, mapas,
tocar con la punta
de tus dedos las estrellas
y sentir la libertad
sin que nada
ni nadie frene los impulsos,
los latidos en tu pecho
y en el alma la esperanza
para salir a escena,
mostrando al mundo tus versos...,
y tus poemas.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 1 de septiembre de 2021
La crudeza de algunos intervalos vitales
Isabel nos eleva por su escalera de caracol, o quizá nos descienda hasta dejarnos los pies, la mente y el alma sobre la realidad terrenal.
Arropa al tiempo primero, le confiesa ser hogar del cual escapar en ocasiones. 'No pensar qué habrá detrás de la ventana. No quieres saberlo.' Y es que 'eres materia en suspensión. Esperas.' Así sucede a veces, creemos que desaprovechamos intervalos temporales pero, realmente, maduramos nuestra existencia. Entre soledades decides estar con compañías reminiscentes, cual flashback. 'Pensé si serías el eco profundo de la cueva que guarda elementos de rescate'. Porque aunque sea por un ente invisible, por un metahumano transferido de la mente al mundo físico, a veces necesitamos que nos rescaten. Para eso también hay tiempo, tanto como ha de haberlo para rescatar a quienes lo precisen -y muchas otras veces incluso a quienes no lo precisan-. Yo también 'busqué la huella de quien pudiera abrazarme' y la vida me 'sorprendió con almas blancas'. Es lo que tiene el tiempo, sus intervalos, que contienen soledades y regazos al igual que sufrimientos y felicidades.
Por ello, también afloran vuelos. Vuelos plasmados en este título. Vuelos de todos y vuelos exclusivos. Vuelos como si fuésemos niños. Vuelos para huir cuando 'hay fuego al final del horizonte y el agua no pudo apagar las llamas'.
Entonces aparecen ellas, se materializan las palabras entre nubes de algodón y de humo. Palabras habladas, palabras calladas y palabras de incógnito entre silencios. Y llega la personificación de términos como 'comunicación', 'aceptar', 'espuma', 'please' o 'atmósferas' que se crean con diosas como Afrodita, generadora de vida con su belleza y sensualidad. O su semejante romana cuando esta griega mira su reflejo y ve a Venus. Porque, como todos, dependiendo de sus intervalos emocionales no siempre se siente griega ni siempre romana. Tiene palabras de pensamientos entre los cuales vuela en tiempos diferentes siendo Afrodita y Venus. Combatiendo así las balas, evitando caer en trincheras. Toda una guerrera cuya valentía no hace falta ni nombrar por su evidencia. Quizá no es tan solo Afrodita o Venus, quizá también es Isabel e incluso su hija Raquel -quien le dedica unas palabras acertadas en la contraportada-. Dos mujeres que, como las mitológicas diosas, poseen latidos de fuego y latidos nocturnos.
Todo concluye regresando de las luchas, de los cielos surcados y del propio tiempo, al papel para allí retomar apuntes. Entregada a ellos, crea su 'akelarre' natural con una 'escala musical sobre la hierba'. Y entre melodías yo también quiero ser, yo también quiero lograr 'el cuerpo y la mente en unicidad'.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 30 de agosto de 2021
Estrategias de la psique
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 3 de agosto de 2021
Intencionalidad léxica
¿Te consideras más ávido o más ambicioso?
Hoy quiero poneros en esa tesitura, pese a que bien sabéis que huyo de las etiquetas. Lo hago porque continúo observando al lenguaje -uno, que tiene tanta pasión con contemplar que hasta contemplo mi lengua-. Y pensando, he querido hacer esta reivindicación en beneficio de las palabras, que son usadas con ligereza y al tuntún muchas veces. Sin embargo, todo término tiene su momento en cada contexto y alberga la capacidad de hacernos sentir unas delicadezas u otras.
Es probable que sea más común definirse como una persona 'ambiciosa' cuando queremos expresar deseo de progresar huyendo del conformismo. Pero, ¿qué evoca la palabra en sí misma? Porque, sin duda, contiene una serie de sensaciones a difundir con su uso. Por un lado, transmite cierto grado de camaleonidad por ese inicio 'amb' que bien podría aludir a bipolaridad, capacidad de adaptarse. Por su semejancia fonética combinado con lo que persigue definir, puede recordar a 'avaricioso'. ¿Crees que ser ambicioso puede poseer trazas de egoísmo? Uy, ¡qué raíz tiene esta última palabra! El ego, cuánta lata da y cómo se hace presente de forma descontrolada. Sin duda, si hay retazos de él en 'ambicioso', o si lo hay de escasez en generosidad, no quiero meterme ni que me metan en ese saco.
Y, entonces, ¿mejor ser ávido? Bueno, como siempre intento divulgar, no se trata de ser mejor sino de ser honestos con nosotros mismos. Si profundamente no te rechina la palabra 'ambicioso', úsala sin miedo pues forma parte de nuestro diccionario y está muy implementada. Pero si realmente leyendo esto, o desde antes de leerlo, no acaba de identificarte, quizá te represente ser 'ávido'. Su inicio emana vuelo, ir hacia las alturas pero con el esfuerzo y las complicaciones necesarias que enseñan a un ave a no morir o perjudicarse en el camino hacia surcar los cielos.
¿Con qué sinonimias te sucede esto de sentir la intencionalidad de nuestro amplio vocabulario?
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 19 de marzo de 2021
Dignificación y despedida plena a nuestros antepasados para digerir, hacer justicia, conservar memoria histórica y continuar
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 17 de febrero de 2021
El límite de nuestro ingenio será el límite necesario del verdadero progreso
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 3 de febrero de 2021
La intelectualidad dejándose mimar por la pureza del sentimentalismo
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 20 de enero de 2021
Mi quedada con una chica y Angelina Gatell
Ayer tuve el privilegio de escuchar directamente a los hijos de la poeta divulgando con puro amor el arte de su madre. Uno de ellos, Eduardo Sánchez Gatell, trabajó en la Asamblea de Madrid y, que lo indicase, me hizo recordar una graciosa anécdota: un día de verano había quedado con una chica y habíamos decidido como punto de encuentro la Asamblea de Madrid. Llegué algo antes, detesto que me esperen. Uno, que es muy nervioso aunque parezca irónico por mi condición estática, suele amenizar las esperas dando vueltas por la zona mientras contemplo y reflexiono de todo y de nada. Total, que el hecho de recorrer unas cuantas veces la misma acera de la Asamblea de Madrid derivó, para mi sorpresa, en que se me acercase un guardia civil. Sé que por protocolo y seguridad cualquier cosa fuera de lo habitual tienen el deber de analizarla, pero perdonadme por estar por dentro muerto de la risa mientras respondía a todas sus preguntas. Pensé en la surrealista hipótesis de atentar yo, con mi silla de ruedas eléctrica, tal edificio. En un momento me imaginé con un artesanal armamentístico oculto en recovecos insólitos de mi descapotable eléctrico, todo ello accionándose con el botón de destrucción ubicado estratégicamente en la parte del joystick no visible... Sonrío de nuevo recordando la experiencia. ¡Pero si yo vi nacer tal edificio! Hasta tengo por algún sitio un maletín que se repartió en su apertura con una cinta VHS y folletos que pretendían transmitir su importancia para el barrio. Yo un peligro... con lo santurrón que soy.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 3 de enero de 2021
Libertad individual, libertad frustrada
Ayer inicié la primera lectura del año. Se trata de un psicoanalista alemán, Erich Fromm, creador de "El miedo a la libertad" (lanzado en 1941, en EE.UU.) Ya en su prefacio pude tomar estas notas y realizar esta primera reflexión propia sobre el tema abordado.
Para potenciar la libertad positiva, mediante la intelectualidad, lo emocional y lo sensitivo, se precisa dedicación individual que tiene como consecuencia colateral la locura por carencia afectiva y social. Mi conclusión es que lo inteligente es ser moderado: sacrificar, sin llegar a su extremo, un poco de esa necesidad de interactuar con los demás para así, cuando nos permitamos dar ese paso, tener integrados unos pilares para contagiar positivamente esa libertad a la sociedad, evitando así que se produzca la peligrosidad de que sea a la inversa contaminándonos de la conformidad y de las banalidades que atrapan a las masas.
La teoría de todo esto parece razonable, incluso óptima para nuestro bienestar individual y colectivo. Pero es verdad que siempre se complica todo en un día a día en el cual manejar diferentes facetas del mundo ordinario mezclándose con el mundo interno de cada uno. Aunque siempre es un gran paso identificar para poder focalizarse.
Quizá la libertad real sea colectiva, pero esta sea muy compleja por lo diversos que somos entre sí. No obstante, igual que se percibe esa unidad inconsciente hacia el consumismo en ciertos productos concretos, lo mismo sucede en lo abstracto del ser humano. Al final perseguimos, como especie, la evolución. Y aunque ello requiera muchas veces esfuerzo, por lo general estamos dispuesto a pagar ese precio para disfrutar de sus recompensas.
No sé cuán libre soy, pues la libertad no es sólo la evidente. Sea como sea, sé que pretendo ser más libre contigo. Porque yo estoy encantado de aportarte, y te aseguro que también me muero de ganas de crecer gracias a tus cualidades y habilidades.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
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