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viernes, 31 de enero de 2025
14 años, mis sentimentaloides
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 29 de enero de 2025
Lazos isotónicos
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 20 de noviembre de 2021
MIS PEQUEÑOS GUERREROS
Como en la película de 1998 del director estadounidense Joe Dante, protagonizada por la intérprete de la famosa saga Spiderman (la estadounidense-alemana Kirsten Dunst) y por Gregory Smith haciendo el papel principal del pequeño Alan dando vida a sus muñecos, yo hoy concedo vida a estas figuras elaboradas de materiales diferentes. Diversidad siempre.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 14 de octubre de 2021
HACER DEL HOGAR UNA ERMITA DEL ARTE Y DE LOS VÍNCULOS
de apellido cuyo origen germánico significa 'Dios',
me trasladó a pretéritos viajes en familia
contándome sus por Ávila desayunos mientras me entregaba "El don del amor".
Muleta en mano armada fue la segunda en pasar,
nos llenó el buche con perrunillas, rosquillas y de dulces más variedad.
Aún así reservó fuerzas para libros también cargar,
dos me trajo de atractivos títulos que devoraré con ansiedad.
Entonces llegó la rubia mariposilla,
con su portento de hija por streaming,
qué gusto su recitar cerquita con esa vocecilla
a su lado es improbable no tener buen feeling.
Se completó el encuentro con la pareja,
hermosa complicidad a través de miradas,
entre autores, opiniones y editoriales
combinación de silencios con carcajadas.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 10 de octubre de 2021
COMUNICACIÓN POÉTICA
Ángel de tierra firme,
de palabras calladas que vuelan,
recogiendo ternura, sensibilidad,
sueños efímeros, locuras,
en el asfalto, en las calles,
en las aulas, en las ciudades
y en las aceras.
En los rostros,
en las miradas,
en sus bocas selladas,
vendiendo quimeras,
sucumbiendo a la tempestad,
resucitando con el rayo de sol que despierta,
con la alegría empujando ilusiones,
arropado por manos tiernas,
palabras generosas y,
corazones de puertas abiertas.
Ángel de tierra firme,
interrogantes que abren tu mundo
y lo cierran,
que guardan sentimientos,
amor pintado de colores y,
sueños en los que fantaseas,
mientras se baten en la noche
y caminan por otras sendas.
Pasión, locura, caricias
que rompen barreras,
impaciencia, excitación
para vivir, soñar despierto,
y recrearte en aventuras nuevas.
Sucumbir en el éxtasis de las palabras,
en su seducción,
recorrer cuerpos, mapas,
tocar con la punta
de tus dedos las estrellas
y sentir la libertad
sin que nada
ni nadie frene los impulsos,
los latidos en tu pecho
y en el alma la esperanza
para salir a escena,
mostrando al mundo tus versos...,
y tus poemas.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 3 de julio de 2021
¿En serio, todavía?
Dicen que hay poemas que no precisan letras, simbologías o espacios en blanco; dicen que hay poesías que se generan por instantes de gran impacto, por una mirada intensa sosteniendo el aire entre ambos; en el Restaurante El Barril de las Letras, al son de "You'll never be alone" de Anastacia, no se ausentaron esos versos no escritos. No hicieron falta plasmarlos en papel, se escribieron entre las paredes del sitio.
Pero quiero ahondar en un tema, en uno social del cual me gustará saber vuestras percepciones. ¿En serio, todavía, si se ve en una capital de un país como el nuestro, en pleno Madrid, a un chico en silla de ruedas y a una chica mulata se asume automáticamente que es una "cuidadora" acompañando al pobre discapacitado? Doble prejuicio, ¿no? En la foto, una relación cuidada de 20 años, una relación que no surgió ni por yo ir sentado ni por ella tener una tonalidad más oscura en su piel. Sacar a nuestros respectivos perros nos cruzó en un césped, la ilusión de seguir viéndonos y descubrirnos día a día nos mantiene. Hemos pasado tantas cosas diferentes... nos hemos ayudado mutuamente. Y ambos coincidimos en que un recurso que nos fortalece es que nos retroalimentamos en lo que individualmente vamos aprendiendo, nos enseñamos y nos dejamos enseñar. Crecemos más allá de la edad. No sé, puede que ni siquiera merezca escribir sobre esto, pues es una obviedad. Sin embargo, me nace hacerlo porque aún nos damos cuenta que al vernos persiste esa absurdez mental. No prejuzguemos por altivez ni por aparente debilidad, las personas siempre nos pueden sorprender y entre vínculos aún más.
Feliz mes de julio.
PD: os dejo foto de los platos que nos pedimos, hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una lubina ¡qué mezcla de sabores y suavidad!
PD2: cómo les rentó mi rampa portátil, ojalá se animen a adquirir una así que puedan guardar en cualquier lugar y les venga bien a futuros clientes usuarios de sillas de ruedas pesadas. Que nadie se quede nunca fuera, todos sumamos.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 31 de marzo de 2021
Robin Klein, escritora australiana premiada con la Medalla de los Derechos Humanos para la Literatura
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 28 de enero de 2021
Un poema en concierto por el holocausto
¿REPROYECCIÓN?
Fueron los
elegidos de aquella desalmada tiranía,
infravalorados
como humanos por etiquetas genocidas.
El holocausto desgarró a tantas familias,
las que aún
recuerdan plazas manchadas de hemoglobina.
¿¡Cómo pudo empoderarse
tal grado de alexitimia!?
Cual cadena de
montaje psicópatas arrebatando vidas,
disfrutaron a
través del odio viendo asfixias por mirillas.
Crematorios
colapsados de inocencia y valentía,
evaporaron almas que por supuesto hoy no se olvidan.
No existe mayor
homenaje que la ausencia reiterativa,
nadie es tan
poderoso como para prejuzgar cada valía.
No señalen a
personas por sus apariencias desfavorecidas
ni por circunstancias
socio-económicas tan poco representativas.
La diversidad
humana como inquebrantable alianza,
discrepemos en
ideologías sin la peligrosidad de la arrogancia.
Que aquella
terrible masacre persiga a cada halo de soberbia,
actitudes de
algunos que realmente precisan ser aniquiladas.
Por vosotros, amigos de pijama, cobran fuerza estas palabras.
Abel Jara Romero
Ayer fue el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Por ellos, por sus familiares y porque no vuelva a suceder algo semejante, se fusionaron música y poesía.
Agradecimiento al Dúo Metha, Rocío y Jorge, por querer contar conmigo para un concierto tan necesario, emotivo y de tantísima calidad. También por la belleza con la que recitaron el poema que elaboré con todo el cariño y respeto.
Esperamos que os guste a todos y que os haga sentir.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 27 de enero de 2021
Cuidadín
Tengamos cuidado con las actitudes que aceptamos, no olvidemos las crueles masacres que se generaron en el pasado porque unos pocos psicópatas recaudasen poder creyéndose más válidos y valiosos que otras personas. No nos movamos por apariencias, no apoyemos tendencias que nos encasillen. Todos podemos sumar, todos sumamos. El ego alimenta la falsa superioridad, pero dejarse llevar por esto puede derivar en locura colectiva, pánico y cobardía.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 28 de noviembre de 2019
Báculo
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 11 de marzo de 2016
Ensimismado
Adoro el olor particular de la cascada de tu cabellera que se balancea con el soplo del viento. Ese vaivén que fluye, desprendiendo un aroma envolvente, cuando las astillas de mis manos interrumpen mi sinfonía muda preferida. Existen muchos tipos de cascadas, unas con mayor caída que otras, pero el encanto de la tuya me eleva donde el paraíso se queda relegado a ser casi un infierno.
Estupefacción por las cuevas habitadas de tu rostro. Seres exclusivos las decoran con sus antorchas, a distinta intensidad. Mi mirada desconocía la belleza de tales formaciones exóticas salvaguardándose bajo el calor de unas cejas inquietas. Cuando echan el cierre, con sus lonas carnales, mi imaginación se deja llevar pensando en las posibles retransmisiones que estarán creando los sueños en tu oscuridad más íntima. ¿Cómo vivirás esos instantes? ¿Cómo te sentirás cuando permaneces en la transición entre realidad común y realidad personal? Ese misterio crea en mí un sin vivir por ser consciente de que jamás podré conocer ese mundo interno tuyo, incluso si te decidieses a describírmelo. Así que, entre frustración y frustración, mis pupilas se dilatan para contemplar con el máximo detalle los pliegues de esas lonas. Unas lonas que me envían señales de ese mundo tuyo, unas lonas que se mueven como si un terremoto hubiese tomado el control de tu oscuridad. Yo me inquieto entonces, deseo con lo más profundo de mi ser estar observando un mero parpadeo y que por favor no sea un acto involuntario producido por una pesadilla que te lo esté haciendo pasar mal. Cuando el sol vuelve a iluminar los filamentos de tus retinas, me rindo a la complejidad del mecanismo de esas lonas. Son incesantes, es como si quisieran arrebatarme las maravillosas vistas que esconden tras de sí. Cada pocos segundos te obligan a ocultarme el interior, cada pocos segundos tengo que reiniciar mi búsqueda en la transparencia de tus ojos.
Sobrevolar el relieve de tus labios, acercarme a ellos y configurar cada peldaño que contienen. Diferenciar la arquitectura que se adentra por la pendiente hacia tus afilados dientes, frente a la gama de tonalidades que descubre ante mí el contorno labial cuyas minuciosas capas se acaban mezclando con el color de tu rostro. Poseer el privilegio de palpar cada ápice de esa estructura tan delicada pero resistente. Acariciar tu irresistible arco de cupido cuya hermosa asignación es tan desconocida para muchos como parte de la anatomía labial. Besarte rodeando las comisuras que tanta energía me proporcionan cuando dibujan en ti una sonrisa. Recorrer su superficie una y otra vez, potencia mi felicidad y calma mis inseguridades. No los quiero lejos de mí, quiero beber tus labios todos los días.
Sonrojarte con un roce en él, en la curva que separa tu cabeza de tus hombros. Erizarte con un sutil contacto, cuanto más sutil más puntiaguda se muestra tu piel. Tentarte, permitirte un baile entre orejas mientras mis besos propician reacciones insólitas. Es el instante, el momento idóneo para traspasar la frontera. Atrás queda lo somero, ahora mis intenciones van más allá. Voy a seguir contemplando, palpando y descubriendo, pero nada físico. Deseo cada recoveco de tu corazón, de tu alma, quiero transformar en tangible aquello que en lo más profundo de tu ser parece etéreo. Gracias por darme tu consentimiento y abrir en canal tu yo más espiritual.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Vigésima quinta poesía
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 7 de abril de 2015
Plenitud y soledad
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 23 de diciembre de 2014
Mis cuatro esferas
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
International website. Thank you! (II)
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 23 de septiembre de 2014
La pérdida (VI)
Todos te echamos de menos.
La abuela suspira cada vez que oye a alguien hacerte mención o cuando ve una foto tuya. Al menos, parece que ya no le cuesta tanto hablar de ti. Te recuerda con amor y admiración, eso sin duda.
Tus hijas se han dado cuenta del día que es hoy ¡como para no!
Yo estoy algo confuso en cuanto a qué escribirte. Aunque hay motivos de sobra: te sigo queriendo, te recuerdo a menudo y sigues siendo mi estro.
Sabes que, estando tú en vida, la mía era muy lineal, poco cambiante. Además de que mi infancia no ha sido la que querría cualquier niño precisamente. Pero no me arrepiento de todo mi pasado, me ha hecho ser lo que soy hoy. Echo la vista atrás porque, casualmente, los grandes cambios personales comenzaron tras tu marcha. Quizá me hizo más fuerte e incluso puede que provocase cierta madurez, al fin y al cabo, la pérdida de un ser querido que has rozado tanto siempre marca. Pero existe una espinita clavada en mi alma, esa que tú ya sabes...
Ojalá hubieses seguido junto a la abuela unos años más. Me hubieses visto publicar un libro, contigo en primera fila en la presentación orgulloso y aconsejándome truquillos para progresar mi estilo narrativo. Habrías hecho que el viajar fuese de algún modo más interesante de lo que ya ha sido, seguramente hubieses hecho alguna broma en italiano tras llegar de Roma y me habrías hecho pensar respecto a alguna cosa en mi regreso de Londres. Hubieses asistido a partidos de hockey para animarme ¡quién iba a decirnos por aquellos tiempos que yo llegaría a practicar un deporte con expectativas de títulos! En comparación con el Abel desarrollado hasta el 2010, el actual ha evolucionado tanto que yo mismo me sorprendo autoevaluándome. El Abel de aquellos tiempos era mucho más inocente, ignorante, poco seguro y no se quería demasiado, simplemente observaba y se protegía con el cariño de los suyos. Ahora soy mucho más sociable, tengo iniciativa, soy emprendedor y me empeño en estar activo en todo lo que puedo. Me reconcome por dentro que no hayas podido ser testigo de ese progreso personal. Tampoco lo serás del que se produzca de mi yo actual a mi yo futuro, pero yo te seguiré teniendo presente en cada uno de los tiempos.
Te quiero, abuelo. Te siento conmigo de un modo muy bonito y especial. Gracias por permanecer a mi lado y emocionarme con tu ausencia. Por ti lucharé por todo lo que me proponga para que mis futuros nietos puedan estar tan orgullosos de mí como yo lo estoy de ti. Sigues siendo muy grande e importante en mi vida.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 8 de agosto de 2014
Vigésima segunda poesía
jamás dejes de sonreír.
Pues mi alma se llena de verte
risueña, contenta y feliz.
Tú que aún puedes leerme,
déjame cumplir mi misión.
Andar ante ti, abuela, y verme
cumpliendo así una ilusión.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 28 de julio de 2014
Conociendo almas
"Viajar por los sentimientos y la autenticidad de nuevas personas especiales que se adhieren a mi vida, es una de las motivaciones en las que erradica mi felicidad".
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 25 de abril de 2014
Conflicto emocional
"¿De qué me sirve ser tu salvador y cuidador interno, amándolo, si no soy capaz de salvar al organismo físico que te mantiene viva aunque lo ame del mismo modo?"
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 10 de diciembre de 2013
Decimoséptima poesía
como amigos discutieron.
Aunque cuñados oficiales,
una vida compartieron.
Tres años de añoranza.
Presente sin estar en vida,
y él en vida por estar presente.
¡Qué grande la desgracia!
De nuevo unidos y debatiendo
con un abrazo le ha acogido.
En un paralelismo eterno
un reencuentro por siempre duradero.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
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