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viernes, 9 de abril de 2021

Pedimos permiso para subir a bordo y 'Desde dentro' navegamos


El viaje rumbo hacia la plenitud, capitaneado por una vela de papel delicada pero firme, nos va descubriendo distintos oleajes, mareas y corrientes tintadas en versos por las diversas brisas de emociones concedidas por Yolanda.

El título de este poemario es muy acertado, pues confieso que logró profundizar en mí desde el principio. Se adentró en mí y yo me adentré entre sus letras y sentires. Conectamos. Tanto fue así que en su tercera poesía, "Entre sombras", no sabría decir realmente si yo era la sombra y ella el ser o viceversa. Pero es que de los 'dolientes jirones' me dejé llevar, a la deriva placentera, hacia los "Jirones" de las decisiones que marcan un antes y un después. Hacia la huida, quizá, pero hacia una huida valiente muy alejada de esa otra cobarde que no quiere enfrentar, una huida en busca de paz mental y amor propio del sano. Una huida hacia el mar del crecimiento como ser. Otra mini parada para zambullirme en el océano, para regocijarme en ese "Ser" poético de Yolanda y, a la vez, ese ser propio. Porque en mi alma tampoco hay lugar ya para más batallas, la vida es demasiado efímera como para desgastarnos entre conflictos y tensiones. Porque, como esa 'sílaba perdida posada en cualquier verso de un poema', mis adentros tan solo solicitan ya el balanceo de la calma y de las cosas hermosas de las personas y de la vida. A lo mejor es que mi "Destino" está 'en el olor a romero de tu piel empapándose en la mía', a lo mejor ahí reside el elixir de esta existencia compartida. Y "Puedo" llegar a alcanzar todo aquello para que, cuando sea parte de mí, me niegue en rotundo a dejarlo escapar. Mientras llego y no, lo que sé es que no cesaré en mi "Búsqueda" marítima del amor y de instantes continuos de felicidad. Intentaré calmar mi "Impaciencia" escuchando melodías ahogadas que focalicen mi avistamiento de tierra. No olvidaré que "El amor tiene puertas" y la bendita "Piel", que hallaré buceando entre corales, me espera ahí fuera.

Esta fue mi travesía. Por eso la tarde de ayer, en la tertulia de Juan Jose Moragrega, la disfruté tanto. Da gusto viajar gracias a pasar un rato con otras almas. Aunque todos, TODOS, contenemos maldad desmedida y bondad desmesurada, es bonito ver cómo unidos nos esforzamos por ser nuestras mejores versiones con nosotros mismos y con los demás. Vayamos a lomos de un barquito de vela de papel o, simplemente, girando sin darnos cuenta en esta rueda denominada planeta. JUNTOS, SIENDO ALIADOS.

miércoles, 7 de abril de 2021

Los 'cura sana, culito del ALMA' eficaces de los textos humorísticos


Por fin. Por fin un ponente con dotes seductoras como un servidor. Sí, sí, un fiel reflejo de mi persona, sobre todo en lo de compartir jacuzzi con una mujer y que, en lugar de un ambiente tórrido, se genere un entorno de consulta psicológica donde existe deseo, sí, pero hacia un tercero. Unos máquinas somos, porque al final solo cuando no entendemos cómo ha sucedido, nos sorprendemos con relaciones exitosas. Así triunfamos personas como Chema Paz Gago o yo en el arte del ligoteo. Lo bueno de esto es que dicen que saber escuchar siempre es un puntazo favorable. Bien, yo tengo ya tantas horas acumuladas de escucha activa con chicas que podrían convalidarse directamente como másters y hasta doctorados en seducción, pero debe ser que aquello otro que dicen de que la titulitis no lo es todo lleva algo de razón porque la inversión en esfuerzo está bastante descompensada aún con los resultados prácticos.

Pero bueno, dejando a un lado las tan necesarias artes amatorias, la verdad es que Chema me ganó con su entusiasmo al hablar de distintos puntos geográficos de nuestro planeta. Y es que su título "Desventuras de un seductor" usa las excusas del erotismo y recursos sacasonrisas -con influencias humoristico-literarias británicas- para describirnos, desde el atractivo, parajes que emanan expansión natural y humana. El autor ha vivido años en el continente cuna de nuestra especie y ha recorrido todos a excepción del lejano Oceanía.

No me extrañó saber de su inclinación hacia la semiología tras confesarse alumno de Umberto Eco, escritor al que admiro por su manejo del lenguaje. Me hizo divagar sobre cómo intervendrá en el subconsciente, a la hora del acto de escribir, el haber tenido al lado a un ser de tanta riqueza lingüística. También digo que no he tenido a Eco a mi vera pero sí a otras mentes que, pese a no poseer socialmente su prestigio, sí sé que albergan habilidades reconocidas en ámbitos de la escritura y también les valoraré siempre haber pasado, o permanecer, en mi vida. Que no todo es un nombre, claro, pero quería expresar ese punto que también me conectó ayer con Chema imaginándole mano a mano con el creador de "El péndulo de Foucault".

Que no pare la comunicación piel con piel, pero probemos con libros de por medio. Calidad carnal, calidad lectora.

miércoles, 31 de marzo de 2021

Robin Klein, escritora australiana premiada con la Medalla de los Derechos Humanos para la Literatura


Me siento más completo, desde 2017, por contar con una chica en mi vida cuya profundidad emocional me invita a no dejar latente, entre tanto crecimiento intelectual, a la involucración en mi propia elevación del ámbito más humano. Lo que de verdad nos mueve al final, los sentimientos. Yo me considero bastante proclive a ellos, pero he de reconocer que esta personita tiene una gran capacidad para ahondar en los recovecos más escondidos de cada emoción. Cuando nos aventuramos a indagar juntos en este maravilloso cosmos abstracto, pese a haberlo hecho en incontables ocasiones, seguimos sacando estrellas que iluminan nuestro camino existencial a través de algún aprendizaje u observación de alguna sutileza que nos suma y nos ayuda a avanzar en la conservación óptima de nuestra alma.

En tan solo dos días es su cumpleaños, 31 añitos para un ser que contiene, a la vez, la juventud y la sabiduría de la edad acumulada. Y he querido adelantarme, dedicándole esta publicación, para poder sorprenderle -cada día de vida es digno de celebración-. Fue ella quien me regaló el título "Volví para mostrarte que podía volar", de la autora nombrada en la cabecera de esta entrada. Un libro que desgarra soledad y desborda amor noble. Un libro al cual me gusta volver para que me muestre, de nuevo, la similitud, con el vínculo construido entre ella y yo, del vuelo que reflejan sus protagonistas cuando se conceden mutuamente las alas fabricadas desde el mero hecho de apostar por la conexión surgida entre ambos.

Si algún papel tienen los libros, y la literatura en general, es el de potenciarnos como seres. Debemos intentar hacerlo en la dirección más blanca, porque todo medio de ensalzamiento tiene el doble filo para influenciar. El delicado plano de las emociones no es menos y todo cuenta, hasta el más mínimo detalle. Detalles que es positivo identificar para decidir cuáles queremos hacer nuestros y cuáles no. Detalles a los que, personas como esta compañera de vida, me brindan la oportunidad de dedicarles tiempo real y de calidad para no perder ni el rumbo ni el foco del destino al cual me dirijo como humano.

GRACIAS POR EXISTIR, ARRIESGARTE A ESTE LAZO Y POR ELEGIR TODO ESTE TIEMPO PERMANECER DE UN MODO TAN CONSTANTE Y DEDICADO. FELIZ CUMPLEVIDA, TE QUIERO.




lunes, 29 de marzo de 2021

Domingo de sedentarismo liberador


Una tarde sentado, como siempre. Sin mi silla de ruedas eléctrica, como casi nunca. En una silla común, al sol, con el brazo apoyado en la mesa. 

Para ti, que lees esto, quizá no sea nada reseñable. Para ti, que también lees esto, sí lo es porque entiendes mi liberación y sentimiento de rozar equidad.

¿Una sonrisa preciosa? No lo sé y me dio igual. Fue una sonrisa de un momento de ascensión emocional.

Reflexioné y me adentré en mi yo de escritor comprobando qué me contaba mientras no se sentía en la rutinaria sensación de estar adherido a esa silla de ruedas eléctrica. Que estoy muy agradecido de tenerla, eh, hay quienes anhelan una para poder desplazarse y evitar estar encamado. Soy un afortunado, desde luego. Pero, ¿cuán alta es mi fortuna si sentarme en una silla normal me inyecta felicidad pese a estar muy incómodo e incluso dolorido? También me da igual, no voy a centrarme en esto. He disfrutado y vivido ese momento, eso es lo realmente valioso.

Te miro, futuro. No sé si te tendré o cuánto de ti viviré. Pero proyecto en ti un yo más libre donde no necesite rozar sensaciones de equidad social, independientemente de que ello gire en torno a una silla de ruedas eléctrica o no, por tener como hoy momentos puntuales de 'yo también puedo'. 

Te miro de frente. Con el pelo largo y con rizos o con el pelo corto de punta. Con gafas de pasta, metálicas o sin. Te miro con mis ojos, te miro con mi mente. No me sentaré, futuro, ni en mi silla ni en una silla común. Me sentaré en ti: sobre la arena, sobre el césped, sobre rocas, sobre suelos, sobre piernas, sobre caderas, sobre todo y sobre nada. Porque ya no me sentaré más pudiendo no sentarme. 

Prepárate futuro, porque la vamos a liar gorda juntos siendo aliados.




viernes, 26 de marzo de 2021

Los griegos y la tragedia. Thanatos y Eros. Ecos del desasosiego y Antonio Mata Huete


Sigmund Freud, uno de los referentes en el psicoanálisis, nombró a la vida como Eros y a la muerte como Thanatos. Incluso en la industria cinematográfica más actual apegada a los cómics de mayor popularidad, se usa hoy día esto para crear a terribles villanos. Pero Antonio busca el equilibrio vital y ambos conceptos recaudan el mismo protagonismo en su nuevo hijo literario. Recopila poemas intimistas, profundamente sentidos, y poemas reivindicativos respecto a la conciencia humana, hacia dónde nos dirigimos como especie y hacia dónde sería lo suyo ir. El escritor admite un trasfondo: este título y su esencia es un poco un arma cargada de futuro, que remueva y llegue para hacer reflexionar. Para ello, rinde homenaje, como medio de transporte de su creatividad y técnica, a lo que él llama sus 'poetas perdidos' como pueden ser Blas de Otero, León Felipe o Gabriel Celaya.

Y desde esa llamada a la aventura, ayer en la tertulia de Juan Jose Moragrega, nos encontramos como primera misión el indagar sobre el grácil papel de la literatura interviniendo en las conciencias. Y es que el cambio, el salto mental hacia una iluminación real alejada de toda divinidad, se produce en un autor cuando se atreve a crear desbloqueando en sí cubículos de su pensamiento y de su personalidad no divisados. Del mismo modo, el lector genera nuevas realidades en su propia existencia cuando se produce la chispa exacta entre la madurez emocional y la permisión del individuo a curiosear con amplitud aquello que otorgan las líneas sostenidas en sus manos. Como el mismo Antonio concede, se sea lector o escritor 'hay que arrancarse las tripas, arañarse los ojos' para quitarse todas esas capas que nos ralentizan como seres y, así, poder ser versiones más completas de nosotros mismos.

Y hubo bastante de esto este jueves, pues entre poemas, cuestiones, indagaciones y divagaciones, concluimos la tertulia, creo yo, con el interior de cada uno de nosotros un poquito más engrandecido. Un engrandecimiento esquivo con actitudes pretenciosas y cercano con las que suman calidad humana.

Feliz fin de semana a todos

jueves, 25 de marzo de 2021

Trigésima quinta poesía


 

miércoles, 24 de marzo de 2021

De la escritura de lo exterior, pasando por una especie de espiral de filtros, hacia la posesión del alma del poeta

Cuarenta años publicando libros, toda la vida escribiendo. Desde "El vuelo liberado", lanzado en la década de los 80', hasta el recién estreno de "Cuaderno de historia". Estos dos dentro de la lírica poética, pero también alberga en su catálogo literario títulos de narrativa, ensayos y estudios sobre otros autores como por ejemplo Javier Egea. Sin duda, la palabra es parte inseparable de la identidad de Manuel Rico.

Erik Homburger Erikson, psicoanalista estadounidense de origen alemán, entendía la identidad como 'un proceso evolutivo ubicado en el núcleo del individuo y en el núcleo de su entorno'. Manuel Rico me transmitió un poco ese concepto explicando que sus primeros libros los siente como vinculaciones sociales y, con el transcurrir temporal, redescubriéndose a sí mismo y a sus letras, ha ido dando soltura en el papel a lo que es él por su mera existencia, vivencias, experiencias y lecturas.

¿Una necesidad del escritor? Le encantaría poder, en sus recorridos por carreteras solitarias entre pueblos del interior peninsular, detenerse en una fonda tres o cuatro días para plasmar y recoger en sus libretas la simple percepción de esas excursiones suyas. Creo que esto lo hemos deseado todos alguna vez, pocas veces lo hemos podido llevar a cabo con el grado de fluidez que en nuestra mente se reproduce dicho anhelo. Pero la libreta que no falte.

Deleitó pues con cuatro o cinco poemas de este último proyecto materializado y, escuchando sus versos de la cotidianidad llevados a la precisión del buen construir arte, dejó constancia de lo que su obra puede aportar: lenguaje y viaje. Literatura propia, eso es y eso ofrece este autor de largo recorrido vital y profesional.



domingo, 21 de marzo de 2021

Trigésima cuarta poesía


Feliz Día Mundial de la Poesía

Famélicos versos hace apenas un lustro,

escuálidas manos de tinta en nuestra sociedad.

Esmirriadas miradas ojeaban este mundo,

afligido el universo por carencia de creatividad.


El arte inició la escucha tras tanto deprecar,

a las almas poseyó tu ruego, madre libertad.

Un torrente de poéticas, ausente ya tu impetrar,

retazos de aquel implorar para crear calidad.


Quizá ahora en superávit la oferta de versar,

superabundancia que desequilibra el objetivo final.

Pero no dudo de tu habilidad para moderar,

eres la naturaleza creativa insaciable para perfeccionar.


viernes, 19 de marzo de 2021

Dignificación y despedida plena a nuestros antepasados para digerir, hacer justicia, conservar memoria histórica y continuar


Siempre abogo por una profunda sonrisa para vincularnos, pero ayer Jorge Delgado Mora nos arropó con un tema escabroso y delicado que nos conectó a todos los presentes mediante otra manifestación fisiológica: las lágrimas. Y fuimos verdaderos espejos unos de otros, cada uno con sus historias -o más bien con las historias de padres y abuelos que sufrieron la guerra-.

Fue tremendamente conmovedor lo vivido en esta ocasión en la tertulia de Juan Jose Moragrega, esta vez mucho más que una tertulia. Jorge nos emocionó con su testimonio: por sus cipreses como último paisaje antes de morir y su sensación de recibir ese disparo al ser fusilado. Sí, él, porque en sus carnes pudo vivir, a través del lazo genético con su abuelo, lo que un día realmente tuvo que vivir este antepasado suyo por la dichosa guerra. El escalofrío de Jorge al saber que sus pies, por fin, tocaron la tierra en la cual su familiar está enterrado, el estar frente a aquellos cipreses e interiorizar que esa fue la última estampa que vio su abuelo, la satisfacción y liberación emocional al ver que ya tiene un lugar con el nombre de su familiar... Ahora sólo desea que los restos de su abuelo se trasladen a ese lugar donde se le hace memoria justa.

Me impactó ver la repercusión que aún tiene en nuestras vidas lo que ocurrió, aquí en España y fuera. Porque esto no trata de naciones o bandos, o no debería tratarse de ello. Me impactó, como digo, porque fui testigo de que todos los asistentes, con vidas y caminos tan dispares, teníamos una cruda historia familiar que giraba en torno a este suceso social. Yo no pude evitar regresar a aquella investigación que realicé sobre mi abuelo paterno. Jorge me devolvió el olor de esa casa, el movimiento de la mecedora en la cual estaba sentado mientras rememoraba, por mí, todo lo que dañó su mente siendo tan solo un niño... Para quien desee indagar más en la historia de mi abuelo paterno en la guerra, que ya falleció en 2018, aquí dejo el enlace (disculpad posibles mejoras de redacción, lo escribí con 18 años)

A lo largo del tan sentido encuentro, se combinaron todos esos testimonios con el recitar de poemas. Así, pudimos transformar en arte todas las sensaciones que nos invadieron. Lo hizo el propio Jorge dejando sus versos en voz de José Luis García, lo hizo Sandy Garcia con una poesía dedicada a su padre, y lo hizo Antonio Infante Gómez como colofón redondo materializando emoción hasta el último segundo de la reunión.

HUMANIDAD, QUE PARA ESO SOMOS HUMANOS

miércoles, 17 de marzo de 2021

El transcurrir de la vida al tempo de un tren

Recuerdo el último viaje que hice deslizándome sobre raíles a lomos de una máquina chucuchú. En la ida, una joven me hizo sentir con posibilidades, me hizo sentir que tengo mi puntito pese a ir con el culo plantao' en una silla eléctrica. Hubo jugueteo de miradas todo el trayecto, fue aún más interesante porque pertenecíamos a la misma fila de dos asientos y la distancia entre ambos era la máxima posible en dicha fila: ella en uno de los asientos del fondo, yo y mi silla en el fondo opuesto. Nos mirábamos y nos sonreíamos por el hueco de los dos asientos que conformaba nuestro canal de comunicación. Dependíamos de que el resto de viajeros no nos cerrase nuestra propia vía, sólo sucedió algunos segundos. Cuando llegamos al destino, por fin pudimos descubrir nuestras voces.

A esta anécdota me hizo regresar ayer en la presentación de su libro "El precio que pagas". Y es que él nos contó alguna que otra aventura viajando en tren. Por él, por su libro y sus viajes, subo una foto de otro recorrido que hice una vez y que nos conecta de algún modo: La Palma del Condado - Madrid. Miro esa foto ahora y veo sentado a Peter en uno de esos asientos viviendo, pese a estar en el mismo tren, tramas muy dispares a las propias y, sin embargo, interconectadas. Pienso que estuve en ese espacio donde él se ha inspirado tantísimas veces.
Me gustó saber que su padre, quien nos contó sus percepciones sobre la obra, ha participado también mediante ilustraciones. Llamadme sentimental, pero me emociona toparme con vínculos así de ricos por su amor y crecimiento conjunto. De igual modo, como le dije anoche tras acabar la tertulia de , me agradó muchísimo el cómo nos manifestó su amiga Bea la lealtad que posee para sus amistades. Estoy seguro que todo ello potencia su escritura, la enriquece.
Hablamos de literatura, cine, de música y hasta de transistores, todo desde un grado de calidad favorable para el aprendizaje. Esto último de los transistores, receptores superheterodinos y radio gracias a , quien me regaló sin él saberlo una magia del vínculo con mi fallecido abuelo: su entusiasmo por la electrónica. Fijaos todo lo que alberga, si se pone uno a desmenuzarlo, el título de Peter. El viaje en tren de Peter.

viernes, 12 de marzo de 2021

Neoyorkina en la forma de trabajar, española en la forma de vivir, soriana en cuanto a principios y andaluza para bailar


Así se define Sandy Garcia, una artista que se considera, por encima de todo, auténtica. Una persona a la que le gusta la belleza que posee cada instante, una persona que captura esa estética de escasa superficialidad a través de la fotografía, de la escritura o del diálogo con el silencio en el epicentro del bullicio.

En la tertulia de Juan Jose Moragrega de este jueves, me quedé con muchas cosas, pero me identifiqué abruptamente con dos: con la inclinación hacia la introspección y con la permanente observación desde un ángulo único por ser propio. Coincidí en cómo ve Sandy, en su día a día, estas dos impulsividades artístico-humanas. Crecer mirando, enriquecerse dejándonos ser. Ser fundamentándose en sus cincos dedos de la mano: respeto, responsabilidad, honor, consecuencias y verdad.

También hubo tiempo para indagar en el contraste de la ponente en su faceta financiera chocante, quizá, con esa sensibilidad hacia el arte. Pero es que, como ella misma se percibe, Sandy alberga creatividad tanto caminando entre las artes como paseando por las ciencias. Porque es una mujer diversa, porque en sus poesía no cabe duda que existen números.

Y, como no podía ser de otro modo un 11M, dedicamos unos minutos a homenajear a todas las víctimas de aquel fatídico día en el 2004. No hay nada más valioso, más preciado, que la vida. Y nadie tiene derecho ni motivos para arrebatársela a otros. Recordar es luchar para intentar que actos así jamás se repitan a ninguna escala.

Para concluir, Sandy nos brindó esa nota de humor imprescindible mediante Cantinflas. Que no nos falte una carcajada, que el dolor no se empodere hasta el punto de la seriedad eterna.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Arte leonés, recitales poéticos llueva, nieve o haga calor, y piano traslador


Marta Muñiz Rueda, una mujer valiente y que supura arte por todos sus poros materializándolo a través de diversos títulos literarios publicados, como "Anna y las estrellas" o "Tiempo de cerezas", mientras deleita con conciertos de piano siempre y cuando sus partituras no jueguen al escondite.

Tocando, así abrió y cerró la tertulia de este martes. En la primera me envolvió, con el tango final me trasladó. Mis brazos de pronto permitían deslizar a mis manos por las teclas del piano, por su vida melódica de un plano superior. A tal estímulo colaboró improvisadamente Javier Del Prado Biezma simulando tocar cada acorde, entonces ya sí fue inevitable sentir que todos lo tocamos al unísono.

Pero no fue el único momento de enlazarme con la artista, también sucedió mediante el nexo de poesía-naturaleza. Porque, como ya adelantaba el título de esta publicación, nos contó sobre maravillosos encuentros poéticos los cuales se producían en la calle fuese cual fuese la estación. E imaginarme a un grupo de personas recitando sin permitir que la lluvia, el frío o el calor les restase voz, me poseyó como si fuese un ente abstracto entre ellos disfrutando, simplemente, del arte sin ataduras, del arte libre y profundamente pasional, del arte puro.

Entonces surgieron artistas leoneses, bastantes de hecho, ninguno se quería escapar. Tampoco podía ausentarse pues Antonio Gamoneda, del que Marta nos dibujó mentalmente como esa persona ya de edad elevada pero de indudable vena poética con tan solo su presencia. Y recordé su "Cecilia", volví incluso a sus versos. Fue como saludarle en persona, saludar a un autor al que leí, gracias a proyectarle con la cercanía que lo hizo Marta.

No sé si podré ir pronto a conocer rincones de León, pero mientras tanto lo haré de forma astral adentrándome entre colectivos artísticos al aire libre y pianos cuya morfologías y detalles decorativos me invitan a tocar. ¿El qué? Voy a averiguarlo...



viernes, 5 de marzo de 2021

Cuando se auna el sentimiento de extranjería con la heroicidad constante de las lacras cotidianas


Ayer mi día despertaba leyendo un reciente TFG (Trabajo de Fin de Grado) de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. El estudio con el que me encontré, y en el que se basaba, trataba sobre la carencia existente en España para informar y tener en cuenta, con absoluta equidad en todos los ámbitos, al África subsahariana. En él se proponen nuevos modelos periodísticos muy alcanzables y se incide en la realidad de que ambas partes saldrían beneficiadas. Y es que es muy certero que, incluso en los minutos de noticiarios internacionales, África aún no aparece y cuando lo hace parece relegada a etiquetas y percepciones absurdas que se extienden proyectando al continente en las mentes europeas desde una posición que dista mucho de lo que viven y son sus habitantes.

Por la tarde, me conectaba a la tertulia organizada y moderada por Juan Jose Moragrega, y una de las contertulianas participaba desde Senegal. Ella podría dar buena cuenta de lo dicho en el anterior párrafo, pues vive en primera persona lo que sucede y lo que es África y, al mismo tiempo, tiene la oportunidad de ser consciente de lo que recibe el resto del planeta de ese bello lugar cuna de la humanidad. Pero fue Mariwan Shall, el ponente principal, quien nos sumió en el sentimiento de extranjería a través de diversas referencias, filósofos y autores como Albert Camus, con su título "El hombre rebelde", o su encariñado Nietzsche al que siempre tiene presente por el jugo que ha sacado estudiando su pensamiento. Gracias a la exposición de Mariwan surgieron propuestas como la que inició Antonio Infante, y que apoyamos y compartimos seguidamente otros de los allí presentes: si profundizamos un poco, si reflexionamos, todos somos extranjeros ya que nos topamos con diferentes personas cuyos ideales y caminos vitales difieren de los propios. Esto me pareció acertadísimo.

Del mismo modo, surgieron debates como qué debe pesarnos y transmitirse más, la heroicidad lírica o la heroicidad rutinaria. Aunque en todo ha de haber una moderación y siempre se pierden aprendizajes cuando uno se inclina a favor absoluto de un polo, en este caso sí pienso que debe contener un poquitirrinín más de foco la heroicidad mundana para así crear heroicidades artísticas más de piel y, por ende, más trepidantes. El héroe de ayer, por todo lo que nos ofreció culturalmente luchando contra las dificultades de controlar un idioma no nativo, Mariwan, me hizo sonreír cuando apuntó con cierto sentido 'llevo en España 25 años y no entiendo cuando veo a otros extranjeros que han venido en busca de una nueva vida y, sin embargo, lo que finalmente hacen es traerse su cultura aquí: comen lo que comían en su país, se emparejan entre los que también han llegado del mismo país... ¡dónde está el aprendizaje de abrir la mente a nuevas culturas para crecer!'.

Personalmente, me quedo con su apuesta permanente hacia evolucionar desde lo humano. Desde ahí es desde donde siempre podremos apaciguar el vacío y el dolor que genere la extranjería de ser únicos.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Una promesa a San Judas Tadeo y carcajadas contagiosas para revitalizar el alma

No hay mejor cabecera de entrada para introducir a esta pareja canaria y artista. Y es que, por encima de eso, son seres de gran calidad humana. Tanto es así que Javier De la Rosa nos contaba ayer qué labor desempeña, desde hace casi dos décadas, como diputado del Parlamento de Seguridad y Paz de la ONU. Y dicha labor creo que dice mucho de lo que le mueve e interesa: procurar la consecución de la paz y seguridad de las naciones y de los ciudadanos de todo el mundo. Nada más y nada menos. Claro está que, a su lado, tiene a su mujer Charo Alonso Panero que le ilustrará en muchas ocasiones y no tan solo mediante esos tremendos dibujos que acompañan a la literatura de su marido.

Porque esa es otra, entre tantas ocupaciones, caridades y logros, nos compartía el subidón y afianzamiento de autoestima como escritor y descriptor de sí mismo que le confirió ser candidato, desde 2015, al Premio Nobel de Literatura siendo propuesto por la Asociación Internacional de Escritores en EE.UU. (IWA). A él, que colabora en la seguridad mundial, de pronto se le brinda ese fuerte cimiento para su seguridad como escritor. Qué mística llega a ser la vida con sus ironías y causalidades, ¿verdad?

Volviendo a Charo, me pareció entrañable cómo nos entregaba el recorrido de su vida, tanto en el camino dado familiar con un tío carnal de renombre como es el poeta Leopoldo Panero, como en el sendero escogido con esa vinculación y formación en pintura habiendo realizado incluso Bellas Artes en Ginebra. Y hago hincapié en que lo escogió porque nos dio mucha envidia sana por haber tenido esa realidad de haber estado siempre rodeada de miles de libros a su alcance. Libros que seguramente han influido en quien hoy es, pero que no le han despegado de su amor y afición a dibujar. De hecho, nos regaló la emocionante verdad de que el dibujo le ha llegado a levantar cuando el ánimo le pretendía derrumbar.

Y ya el clímax es, sin duda, fusionar todo ese arte y toda esa magia individual de ambos con ese libro elaborado en conjunto titulado "El emperador en Santa Elena". Para que luego digan de la simpleza de un libro y, sin embargo, concentran muchas esencias entre pinceladas de sabiduría. Sabiduría de la buena, sabiduría de calidad. De calidad humana.


viernes, 26 de febrero de 2021

Viaje, a un anhelo aún incumplido, gracias a la poesía sensorial


Hace dos veranos mi amiga de toda la vida, con la que he sentido y visto crecer un vínculo infante, adolescente y ya adulto, me preguntaba a la luz de las farolas, jugueteando con la de la Luna, cuáles eran mis necesidades actuales de ocio, de placer, de divertimento. Me asaltaron muchos deseos, unos confesables y otros que no le verbalizaría ni siquiera a ella. Entre ellos, quise entregarle las ganas de poder verme en una noche de verano en la tranquilidad de un ambiente privado pero abierto, como puede ser una casita ubicada a pie de playa, rodeado de sonrisas cómplices y ensanchamiento de almas que siento un poco mías. Visualicé una hoguera en la arena y a algunas de esas personas bailando a su alrededor. Pero también me cautivaban y completaban mi ser las personas a las que contemplaba cerca del crepitar del fuego cuyos estados introspectivos me atraían tanto por sus puzzles y niveles emocionales. Habría de fondo música diversa, por épocas y géneros, que provendría de esa residencia alquilada, pero también música de la que se eriza el vello y estremece por la autenticidad del directo. Porque no podrían faltar esas almas artísticas para que la noche fuese plena. Y mientras seguramente se enrollasen entre sí amigos de distintos círculos sociales, yo estaría permitiéndome unos segundos de abstracción con una libreta y tinta dejándome llevar hasta el éxtasis de la pasión creativa. Sonriendo, viendo sonreír. Sería un instante materializado muy feliz.

Pues esta secuencia, que estoy convencido cumpliré algún día, se reprodujo en mi mente cuando Isabel Montero Garrido le 'dio al play' de su recitar con la poesía "Tablas de madera". Sentí el salitre y la brisa del mar, la danza con los pies descalzos sobre la arena. Sentí la insignificancia que seríamos desde el espacio, apenas sin distinguirnos del grano de arena que nos rodearía, y, sin embargo, yo estaría hallando toda la significación del mundo a sentirse vivo. Ella, Isabel, también estaría. Le visualizo compartiendo con mi madre sentimientos, mientras ambas desde su posición, se emocionarían viendo a sus hijos fusionando inquietudes y dialécticas. Y de pronto, nos recitaría de nuevo esos versos. O improvisaría unos nuevos surgidos de sensaciones que le arrasasen entonces.

Esto consigue la poesía. Esto logró en mí la de Isabel. Enhorabuena, gracias por el viaje.



miércoles, 24 de febrero de 2021

Se abre el telón y se ve a Beckett, Beethoven y a Ágatha Ruiz de la Prada. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama el libro? "Poeta en Madrid"


En febrero tenía que ser y fue. Este martes 23 nos ha presentado Justo Sotelo el título lanzado con la Editorial Huso. Su editora, Mayda Bustamante, nos abría el portal hacia la mente del autor. Y fue Germán Gullón quien nos guió por la galería de arte que es esa psique creativa de Justo. Germán desglosó muy bien, con su exhaustivo análisis, distintas facetas y elementos continentes en la obra. Indudablemente, afloró ese símil con "Poeta en Nueva York" de Lorca. Pero también admitió la originalidad con el lenguaje en este libro, su propio sello y personalidad. Y es que el propio Justo compartía más tarde que su primer lector siempre es él mismo puesto que escribe para divertirse. Con esto me identifico mucho y además creo realmente que es un punto muy favorable ya que nos hace ser los mayores críticos, que no los mejores, de nuestras creaciones, y eso nos deriva en la inconformidad y en la búsqueda de unos mínimos de calidad. El famoso 'las cosas bien hechas, bien parecen'.

Descubrí algunas inquietudes y cualidades del escritor, unas desde la lectura de este último lanzamiento literario y otras en el transcurso del coloquio. Resonó mucho conmigo esa necesidad de tener un piano, rebosante de arte en su estética y fondo, desde muy pequeño. A diferencia del autor, un servidor no ha tenido la oportunidad de adquirir o poseer uno pero, al expresarlo, sí entendió mi cerebro asociativo que el mero hecho de ver, diariamente y en tu zona de confort, un artilugio de tal calibre artístico ya resulte un estímulo que apoye esa no pérdida del rumbo escogido. Por otro lado, me sacó una sonrisilla de medio lado de las mías cuando apuntó que un toque de glamour en su vida, ya sea tomando un Moët Chandon o yendo a una tienda de moda fina, le es necesario de vez en cuando.

Es cierto que hubo mucha participación activa que dio mucho dinamismo, tanto por parte de habituales como de nuevos rostros. Y, justo antes de concluir, se me cedió la palabra y me permití la licencia de compartir la inmediata impresión que escribí tras la lectura, como suelo hacer al leer cada libro: "Poeta en Madrid" plasma una trama que entremezcla el teatro, la lírica y la narrativa. También la música. Tiene un poco de todo: metaliteratura, drama, momentos hot o erotismo, romances, misterio, filosofía, comedia... ¡hasta catálogos de moda! Ropa y la ausencia de ella. Superficialidades y profundidades, caos y orden, técnicas y vísceras. Pasado y presente: un bufón y WhatsApp y Facebook y YouTube. Internet y Cafés. Reflejos y vacío. Tópicos y aire fresco. Elegancia visual y al tacto. Y, por supuesto, luces, sombras, amor y muerte. Y el telón.

Me encantó ser testigo de que, en los tiempos que corren, un libro aún consiga reunir a 70 personas que, además, se conectan con entusiasmo tanto desde África como desde América, como desde Europa. Que la literatura siga uniendo fronteras y logrando que pronto por fin todos tengamos interiorizado que el hogar es solo uno y que dan igual las distancias porque todos compartimos tiempo y espacio.

Feliz miércoles, querido vecino, me leas desde donde me leas.

viernes, 19 de febrero de 2021

Perseverance aterriza en Marte y hacemos una tertulia sobre las Teorías de la Relatividad


A las 18:30 de ayer nos conectamos un grupo de personas de mentes inquietas para viajar, esta vez, al espacio sideral e indagar sobre cuestiones físicas y científicas de la mano de
Richard Garcia Ortiz
en las tertulias de
Juan Jose Moragrega
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Se ha escrito, y se sigue escribiendo mucho, sobre esta inquietud humana por la repercusión directa o indirecta que ejerce sobre cada uno de nosotros el funcionamiento del universo -o del multiverso, según nuevas teorías puestas sobre la mesa-. Todos hemos oído hablar del físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico Stephen Hawking. Igualmente, todos conocemos al físico alemán, de origen judío, Albert Einstein aunque sea por su paródica foto con la lengua fuera símbolo de que expuso aquello en lo que creía sin importarle la firme autoridad que le precedía: Isaac Newton. Libros como "Agujeros negros y pequeños universos", de Hawking, nos conceden la oportunidad de leer cómo se influyen entre sí este tipo de cerebros ya que hace referencia a Einstein de una manera destacada.
En base a este tipo de celebridades, pudimos compartir visiones diferentes intentando alcanzar una comprensión colectiva entre los participantes acerca de la naturaleza más allá de la atmósfera de nuestro planeta Tierra. Solemos asociar 'naturaleza' a los seres vivos y leyes propias de este mundo, sin embargo también lo es la leve gravedad en un planeta en el cual, si estuviésemos, podríamos de un salto salir de él o, en contraposición, ese otro en el cual la gravedad no sólo no nos permitiría saltar sino que nos llegaría incluso a aplastar. Esto forma parte de la relatividad comprobada y de igual modo sucede con el tiempo. En Marte, por ejemplo, un año son 687 días de la Tierra, esto es debido al tiempo que tarda en dar una vuelta entera en su órbita alrededor del Sol, la famosa traslación que estudiamos de niños. Hubieron muchas risas con esto del tiempo, con cómo un reloj se alteraría entonces al salir a las estrellas: esto no va así, el reloj seguiría marcando el mismo tiempo para ti, no notarías el cambio. Habría, si acaso, un efecto temporal llamativo en tu regreso a la Tierra si hubieses entrado en un planeta, o punto espacial, en el cual las leyes en esas coordenadas distaran notablemente a las que conocemos. En cualquier caso, el envejecimiento para la persona seguiría su curso y lo que nos engaña el cerebro es el efecto a la hora de la dichosa comparación entre una persona que se ha mantenido aquí y la persona que ha experimentado fuera unas leyes temporales distintas. Esto dio mucho juego en la tertulia.
A las 21:20 me conecté a la emisión en directo de la NASA para visualizar el dificultoso pero logrado aterrizaje en Marte del rover 'Perseverance'. Los siete minutos previos hasta tocar suelo marciano son los de mayor incertidumbre por los posibles contratiempos, por ello se puede percibir tantísima emoción en los trabajadores del proyecto al conseguirlo. Incluso desde casa, al ir viendo el proceso entero, resultó un instante de gran entusiasmo. Además, han sabido muy bien llegar a casi 11.000.000 de hogares en todo el mundo ya que teníamos esa pequeña ilusión y privilegio de saber que, en tal robot, va grabado nuestro nombre completo en uno de los tres chips de la placa de aluminio cuyo dibujo representa la conjunción de la Tierra, el Sol y Marte. Así que, al parecer, mi identidad va a estar un año marciano (687 días terrestres, como he indicado arriba) recorriendo el cráter Jezero en busca de vida y para otras labores tales como la de conocer mejor la meteorología del planeta. Esto último, gracias a un equipo español equipado en el Perseverance.
¿Y si cada tertuliano de ayer pudiésemos mantener otra charla conjunta en un futuro en el cual hubiésemos experimentado una rutina marciana? Sin duda, sería otra conversación de lo más interesante.






miércoles, 17 de febrero de 2021

El límite de nuestro ingenio será el límite necesario del verdadero progreso


Desde EE.UU. ayer nos deleitó Mercedes Juliá, de forma magistral, con unas pinceladas de gran calidad sobre la vida de Juan Ramón Jiménez. Es tan experta que, de hecho, es una de las dos culpables del tesoro creado, mediante la reconstrucción, el estudio y notas, del titulado "Vida (Volumen I). Días de mi vida" en torno al reconocido y, a la vez, aún muy desconocido autor. Y es que es muy cierto que, al menos en España, suena sobre todo por su obra "Platero y yo".

Pero, gracias a Mercedes, descubrimos muchos acordes de este creador. Por ejemplo, su influencia al generador de la famosa frase en tono irritado, dirigida a otra Mercedes de rostro por todos conocido: '¡he venido a hablar de mi libro!'. Sí, Don Francisco Umbral. Por lo visto él sí habló bien de Juan Ramón Jiménez en los medios de comunicación. Algo que al parecer era lo contrario a lo habitual y, sospecho, que esa antipatía social desprendida sería buscada por los mismos que le amenazaron provocando que tuviese que huir de Madrid hacia los EE.UU en plena Guerra Civil Española. Pero para vínculo y alianza entre artistas, la de Juan Ramón Jiménez con el gran poeta Federico García Lorca. Me resulta gracioso que dos autores tan notables en sensibilidad e intelecto se 'picaran' por la opinión de Jiménez sobre Lorca respecto a que "Romancero gitano" sería como en él "Platero y yo", la única obra con verdadero reconocimiento, haciéndoselo ver como un error. En el caso de Lorca, creo que se lo montó bien y supo combatir esa percepción creando otros títulos que se conocen y disfrutan entre las masas, como "Poeta en Nueva York".

Abordemos esa otra llamada de atención que tuvo en mi cerebro una faceta de Juan Ramón Jiménez: su contemplación y reflexión sobre el ingenio repercutiendo en el progreso real merecido por una sociedad. Creo que tiene todo el sentido del mundo la cita de nuestro protagonista que titula este post. Y es que el auténtico progreso no reside en el capitalismo o en los recursos, sino en el ingenio de cómo usamos colectivamente todo aquello que está a nuestro alcance para enriquecernos como sociedad. Un enriquecimiento que, si se persigue únicamente desde lo material y el egoísmo, está destinado a un progreso estancado y limitadísimo. No me extraña que el también autor de la obra "Arias tristes" llegase a padecer bipolaridad y depresiones. Si tras verse obligado a escapar de su tierra para sobrevivir, lo que observa es una sociedad codiciosa y con una ambición desviada.



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