domingo, 27 de noviembre de 2011

El lado oscuro de la navidad.

Es cierto que, por regla general, la navidad es una época del año en la que vives momentos muy agradables con la familia o recuerdas cuando los viviste. Pero detrás de ese lado lleno de luces encendidas y buenos momentos, hay un lado oscuro. Yo, que no creo en Dios, pienso que este tipo de fiestas se inventaron en el fondo porque a los peces gordos de esta sociedad monetizada les interesaba.


Es cierto que son unas fechas tradicionalmente alegres pero, ¿por qué? Pues porque nos han acostumbrado así desde hace siglos. Tenemos la costumbre de que el final y el comienzo de cada año lo debemos pasar junto a la familia compartiendo alegrías y anécdotas. Pero y, ¿quién se está aprovechando de todo eso por detrás? pues el gobierno, las grandes empresas, en definitiva, los peces gordos a los que les llega el dinero sin que su cuerpo expulse una gota de sudor. ¿Por qué? porque nos han logrado convencer de que la navidad se vive mejor y más alegre gastando y gastando.




En muchas casas ponen la típica bota de Papa Nöel para que al día siguiente sus hijos se despierten llenos de ilusión, pero quienes realmente se están poniendo las botas son los comercios, entre otros. Estas fechas son las que hacen que el dinero fluya como el agua corre por los ríos. Mientras nosotros estamos tan alegres en nuestras casas disfrutando de lo bonitas que han quedado gracias a los adornos que hemos comprado, algunos deben estar felices de ver lo fácil que es conseguir capital a costa de los demás. Mientras unos se empobrecen gastando grandes cantidades de dinero, otros se enriquecen con el simple hecho de esperar a que les llegue. Esto es así. La sociedad es así de injusta.


Pero en realidad es lo que nos gusta. Porque cada uno es feliz a su manera. Para los ricos, tener más y más  es lo que les hace felices mientras que, para la mayoría de la sociedad la felicidad está en pasar unos días junto al calor de los suyos sin importarles el gasto de dinero. Entonces, ¿es una cuestión de engaño tradicional o es cuestión de el como vivir las cosas? Yo creo que es una mezcla de ambas. Al mismo tiempo que se están aprovechando del gasto de todos, nosotros nos estamos dejando porque priorizamos el sentimiento de estar todos reunidos. Hemos asimilado que la sociedad no es justa y preferimos ver el lado bueno, en este caso. Nos da igual que unos cuantos se estén aprovechando de esos días mientras nosotros tengamos un bonito recuerdo de esa época.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Olor a Navidad

Podría escribir de temas como la intrigante elección de los españoles para poner a un candidato u otro, con los votos que hoy se han hecho a lo largo del día, al frente de España. Dar mi opinión argumentada sobre quién, para mi gusto y utilizando la lógica, debería salir, podría ser otra alternativa para escribir una entrada. Incluso hablar de la ignorancia de muchos españoles por votar al partido político incorrecto desde mi punto de vista, sería una opción para hacer recorrer mis dedos por el teclado. Pero como todo esto, lleva a discusiones y me parece que no solucionará el mal sistema que existe y no se cambiará por el momento, pues voy a escribir sobre lo que se avecina, la navidad.

Y es que, ya huele a ella, a esa fiesta en la que las luces y la alegría de los niños fluyen por las calles. Ya se venden todo tipo de adornos para que las casas se vistan de colores. Y en la televisión, comienzan a emitir películas navideñas y anuncios comerciales de juguetes incitándote a comprarlos. Pero todo a cambiado, ¿os habéis dado cuenta? Ahora se ven menos casas iluminadas celebrando esta fiesta, la ilusión ha disminuido. Ya nada es lo que era.

Recuerdo cuando era un enano inocente. Deseaba durante todo el año que llegasen mis fiestas favoritas, las navidades. Esto también ha cambiado. Me dormía pronto las dos noches importantes porque por mi casa tenía la suerte de que pasaban los Reyes Magos y Papá Noel. Iba por Madrid en el coche de mi padre y cada ventana de cada edificio, estaba iluminada. Muchas de las noches de ese mes y medio de navidades, nos reuníamos la familia al completo para estar todos juntos. Nos acostábamos muy tarde jugando a las cartas o a juegos de mesa como el Party & Co con el que pasábamos momentos muy graciosos gracias a la mímica y otras pruebas. Cantaba canciones intentando conseguir el aguinaldo mayor de mi vida. Me encantaba oír la canción del anuncio de la lotería de navidad, los mejores fueron los del calvo de navidad. Me inflaba la boca, de aceitunas sin hueso unos años y de uvas peladas otros, la noche de las campanadas. Despertaba pensando en lo que habría en aquellos paquetes a los que llegaba gracias al camino de confetis y los globos colgados en la pared. Fundía al máximo las pilas de los juguetes los pocos días que tenía antes de empezar el colegio. Y, por último, me encorajaba cuando veía que aquellas fiestas se acababan.

Ahora, llegan las navidades y dentro de mí se producen sensaciones contrarias. Que se acerque las navidades significa hacerse más evidente que hay personas que ya nunca pasarán las navidades sentados alrededor de la mesa junto a los demás miembros de la familia. Supone ver tristeza en muchos rostros que quiero y en el mío propio inevitablemente. Conlleva perder ganas de vivir estas fiestas de manera alegre. Sin embargo, hay cosas que seguimos haciendo, personalmente me gusta que se sigan haciendo porque me recuerda a etapas más felices de mi vida. Cosas como adornar mi casa, comprar típicos dulces navideños, hacernos regalos, ponernos todos los que estamos a cenar en la misma mesa en las noches importantes, acostarnos más tarde de lo habitual, jugar algunas noches a las cartas o a algún otro juego... Quizá no tenga sentido que hagamos esto ahora que no hay ningún niño pequeño y siendo una fecha en la que el recuerdo de una gran persona se incrementa, pero yo creo que es una manera de que vengan a nuestra mente muy buenos momentos en los que la felicidad se adueñaba de nosotros. Y así, sentirla un poco a pesar de todo. 

DESDE AQUÍ, OS DESEO A TODOS QUE EMPECÉIS UNAS BUENAS NAVIDADES. PASARÉ LAS PRIMERAS NAVIDADES CON TODA LA COMUNIDAD BLOGGER, ESTOY MUY ORGULLOSO DE ELLO. ADEMÁS DE ESCRIBIR TODO AQUELLO QUE SIENTO Y DESEO, HE CONOCIDO Y ESPERO CONOCER A PERSONAS QUE ESCRIBEN GRANDES COSAS QUE LEO. 
PODER NO DEPENDE DE NUESTRA CONDICIÓN FÍSICA O DE LO QUE NOS RODEA, PODER DEPENDE DE LA DISPOSICIÓN INTERNA DE CADA UNO. Y YO, ¡PUEDO!
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