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martes, 16 de noviembre de 2021
Microteatro, funciones de 15 minutos
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 8 de noviembre de 2021
¡Qué especial reencuentro!
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 2 de noviembre de 2021
PRÓLOGO ENTRE VIENTOS DE MENTES POÉTICAS: WHITMAN, HENLEY, MACHADO, BUKOWSKI Y BENEDETTI
| De arriba a abajo: Walt Whitman, William Ernest Henley, Antonio Machado, Charles Bukowski y Mario Benedetti. |
La autoría del prólogo en "La subversión de los vientos" va de la mano de Juan José Moragrega. Decidí que fuese él y no otro porque, por encima de todo, intento mantener unos valores y coherencia en lo concerniente a mi existencia y a lo que el azar de la misma me va entregando. Ya sabes, mirar la vida con los prismáticos de la causalidad y no con los de la casualidad. Por ello, creo firmemente que esa comunicación con el multiverso ha de ser bidireccional haciéndole saber, tras interpretar sus mensajes, que lo concedido se ha valorado profundamente. Y es que Juanjo en mi vida, desde que tengo uso de razón, ha estado presente a lo largo del tiempo y de un modo muy cercano a las letras. Por todo lo que me ha regalado de sabiduría, de dinamismo hacia lo literario y por las sonrisas compartidas, encajó inmejorablemente en mi mente al pensar en la figura del prologuista para un poemario intimista, diverso y orientado a las inteligencias emocionales -tanto intrapersonales como interpersonales-.
Con estas bases, intuirás que por supuesto no quise darle premisa alguna para la elaboración del prólogo. Para mí era importante esa autenticidad de lo que le naciese tras leer cada poesía y percibir el sentido del conjunto que indudablemente contiene. Cuál fue mi sentimiento de responsabilidad al leer nombres con tanta personalidad, calidad y repercusión... Nada más leer el apellido del más actual, Benedetti, repasé en ese mismo nanosegundo su obra Vivir adrede en mi mente. El libro y, de forma colateral, algunos de los sentimientos que me arrasaron durante su lectura. Recuerdo que fue una lectura conjunta que me propuso una buena amiga. Bukowski, sin embargo, me trajo a la mente una película que, por cierto, vi con otra buena amiga (qué bonito cuando se dan instantes de enriquecimiento al compás del compartir tiempo con personas que están de verdad, de esas que contamos con los dedos de una mano). Aquella película, antes de que pase a hablar del siguiente autor, fue Nuestros amantes (2016) -protagonizada por mi adorada Michelle Jenner y mi admirado Eduardo Noriega-. Con Machado sucedieron dos secuencias, la de descubrirle rodeado de compañeros y profesores en la etapa estudiantil, y la de recordarme en la soledad de mi cuarto con el tomo de sus poesías al que acudo de vez en cuando. A Henley le hubiese sorprendido, por lo que han cambiado los tiempos, el cómo se adentró en mi mente a través de Youtube cuando, viendo una gala de literatos con peso, interpretaron con un ambiente elegante a la par que envolvente su poema Invictus. Ese pensamiento me hizo sonreír al leer su nombre en este prólogo. Y en cuanto al más pretérito, el maestro Whitman, lo que me vino a la cabeza fue esa iniciativa que nadie me impuso ni me aconsejó y que, quizá justo por eso, disfruté tanto: la de involucrarme en las efemérides para tener una excusa diaria desde la cual ampliar repertorio y conocer a autores que no se difunden tanto siendo tan relevantes.
Y entre autores y formas de arte variopintas que inconscientemente asaltaban mi ser, en este prólogo también me llamó la atención la referencia a la denominada generación millennial o generación Y a la cual pertenezco. Me dio por curiosear en el tema y me hizo cierta gracia que también se nos llama, o se nos puede clasificar a los nacidos entre 1980 y 1994 aproximadamente, como los eco boomers por el conocido movimiento baby boom perteneciente a la generación X.
Un verdadero regalo a conservar este completo, interesante y generoso prólogo. Siempre estaré realmente agradecido a Juanjo por realizarlo, pero aún más por ser un compañero de vida pudiendo perfectamente no haberlo sido. Ahí radica la majestuosidad de nuestras elecciones, en aquello que hacemos nuestro pudiendo decidir ignorarlo. Que nuestros caminos sigan escogiendo estar unidos, un abrazo desde este Escritor Sentimientos que tampoco olvidaste para este subversivo prólogo.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 25 de octubre de 2021
Trigésima séptima poesía
"TIMO"
(Poema inédito, por amor al organismo que me cuida y por amor a los cuerpazos que deciden leerme)
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 23 de octubre de 2021
Trigésima sexta poesía
me ha raspado una esponja marítima,
canto a capela cada mañana una idea,
exhalo berrinches de mi verdad íntima.
Entiendo la vida como un cúmulo de parcelas,
conjunto no textil que la gente empeña
en convencerse que entienden por aferrarse a las apariencias,
¡paso de justificarme ante más caretas!
Claro que tengo conciencia de mis rarezas,
y no me refiero a las que muchos piensan,
sé cuáles son mis perseguidas certezas
necesidades no cubiertas que me aterran.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
jueves, 14 de octubre de 2021
HACER DEL HOGAR UNA ERMITA DEL ARTE Y DE LOS VÍNCULOS
de apellido cuyo origen germánico significa 'Dios',
me trasladó a pretéritos viajes en familia
contándome sus por Ávila desayunos mientras me entregaba "El don del amor".
Muleta en mano armada fue la segunda en pasar,
nos llenó el buche con perrunillas, rosquillas y de dulces más variedad.
Aún así reservó fuerzas para libros también cargar,
dos me trajo de atractivos títulos que devoraré con ansiedad.
Entonces llegó la rubia mariposilla,
con su portento de hija por streaming,
qué gusto su recitar cerquita con esa vocecilla
a su lado es improbable no tener buen feeling.
Se completó el encuentro con la pareja,
hermosa complicidad a través de miradas,
entre autores, opiniones y editoriales
combinación de silencios con carcajadas.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
domingo, 10 de octubre de 2021
COMUNICACIÓN POÉTICA
Ángel de tierra firme,
de palabras calladas que vuelan,
recogiendo ternura, sensibilidad,
sueños efímeros, locuras,
en el asfalto, en las calles,
en las aulas, en las ciudades
y en las aceras.
En los rostros,
en las miradas,
en sus bocas selladas,
vendiendo quimeras,
sucumbiendo a la tempestad,
resucitando con el rayo de sol que despierta,
con la alegría empujando ilusiones,
arropado por manos tiernas,
palabras generosas y,
corazones de puertas abiertas.
Ángel de tierra firme,
interrogantes que abren tu mundo
y lo cierran,
que guardan sentimientos,
amor pintado de colores y,
sueños en los que fantaseas,
mientras se baten en la noche
y caminan por otras sendas.
Pasión, locura, caricias
que rompen barreras,
impaciencia, excitación
para vivir, soñar despierto,
y recrearte en aventuras nuevas.
Sucumbir en el éxtasis de las palabras,
en su seducción,
recorrer cuerpos, mapas,
tocar con la punta
de tus dedos las estrellas
y sentir la libertad
sin que nada
ni nadie frene los impulsos,
los latidos en tu pecho
y en el alma la esperanza
para salir a escena,
mostrando al mundo tus versos...,
y tus poemas.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 28 de septiembre de 2021
DESMENUZANDO UNA CUBIERTA SUBVERSIVA
'Abel... ¿Y qué es eso de subversión exactamente, qué significa que algo sea subversivo?' Son varias personas las que me hacen esta cuestión que hoy vengo a despejar. Pues es un término que suele hacer alusión a cambios sociales en torno a los valores, la moralidad o la ética... No obstante, puede emplearse también para referirse a una perturbación personal debido a un punto de inflexión existencial o introspectivo. Es como un viento que genera nuevos ciclos a un entorno.
Elegí como título La subversión de los vientos porque me arrasó de forma inesperada conectando mi mente dos de mis inquietudes: la naturaleza y mis lecturas. Además, fue como que todo encajaba puesto que al reflexionar y analizar la obra supe que había dado de lleno con el idóneo. Respecto al título reflejado con fuente cuyo estilo evoca estar sufriendo un vendaval, llama la atención de los lectores cuando se percatan que está en francés. Uno de mis sellos como autor es titular desde otros idiomas porque creo fervientemente en que un verdadero lector o creador de palabras va más allá de las fronteras de su propia lengua. En este caso, tuvo mucho que ver también que es el idioma nativo de mi madre y, por ende, siento que la cultura francesa ronda muy dentro de mí, por lo cual hay cierta necesidad de llegar a manejarme con la soltura suficiente como para versar a través del francés.
La fotografía duplicada, a modo espejo, que conforma como un todo la portada y contraportada de la cubierta, para mí era importante que estuviese presente para que el escaparate del libro rezumase dos valores que cobija el poemario: el esfuerzo humano y la perseverancia. Y es que ese rayo lo capturé, tras las gotitas de lluvia en mi ventana de la habitación, sin trucos ni comodidades tecnológicas, desde el empeño de lograr una imagen que me hiciese estar al menos satisfecho en lo concerniente al arte fotográfico. Si no hice quinientas capturas de entre las que seleccioné esta, no hice ninguna.
Hoy día, respecto al mundillo editorial, puedo sentirme orgulloso de mi trabajo previo a lanzarme a publicar, ya que no decidieron modificar ni el título -sí lo acortaron, ya que en origen tenía como subtítulo 'cuarto de siglo'-, ni la base esencia de la cubierta con esta imagen propia.
Respecto al elemento de la rosa de los vientos, fue una idea brillante de la diseñadora de cubierta: Anna Agudo Aguilar. Me encantó porque potenciaba esa necesidad de entregar pedacitos de mi ser y, a la vez, ser coherente con la obra y con el sumarle valor artístico. Quienes me conocen o me siguen sabrán que el océano, origen de la vida en nuestro planeta, me atrae por tanto que contiene: desde el oleaje espumoso de su superficie, hasta lo místico en sus ocultas profundidades. Por esto, todo lo que rodee al mundo náutico tiene automáticamente mi atención, porque conecta conmigo. Del mismo modo, lo hace aquello en lo que más tarde caí: es un símbolo muy usado para relajarse pintando e incluso dibujando mandalas. Y es que recordemos que calma y seguridad para sus supervivencias es lo que otorgaba a los navegantes este elemento que muestra los rumbos en que se divide la circunferencia del horizonte, utilizándose pues para conocer la dirección de los vientos.
En la solapa de apertura, además de una pequeña biografía está la foto de autor acompañando. Tampoco está escogida al azar o por estética -las tengo en las que salgo más favorecido-. Como he comentado, para mí era importante que todo tuviese unicidad, hasta el más mínimo detalle. Es por ello que muestro tan solo mi cabeza sin cuerpo, como flotando o levitando, reflejando una mente como movida o suspendida por el viento. También aporta un extra muy yo, la relevancia al acto de la escritura en sus dos vertientes: a mano y a máquina.
Para culminar, en la solapa de cierre, se puede disfrutar de una pequeña sinopsis cuyo encabezado lo custodia el dios Eolo. Una aportación artística más, la mitología, con la que concluyo este desmenuzar del total de la cubierta, no sin antes dejaros con un poema inédito en honor a este dios de los vientos. Espero os guste.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 20 de septiembre de 2021
FIRMA DE "LA SUBVERSIÓN DE LOS VIENTOS" EN PLENA #FLMADRID21
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
viernes, 10 de septiembre de 2021
LANZAMIENTO DEL POEMARIO EN LA FERIA DEL LIBRO MADRID
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 1 de septiembre de 2021
La crudeza de algunos intervalos vitales
Isabel nos eleva por su escalera de caracol, o quizá nos descienda hasta dejarnos los pies, la mente y el alma sobre la realidad terrenal.
Arropa al tiempo primero, le confiesa ser hogar del cual escapar en ocasiones. 'No pensar qué habrá detrás de la ventana. No quieres saberlo.' Y es que 'eres materia en suspensión. Esperas.' Así sucede a veces, creemos que desaprovechamos intervalos temporales pero, realmente, maduramos nuestra existencia. Entre soledades decides estar con compañías reminiscentes, cual flashback. 'Pensé si serías el eco profundo de la cueva que guarda elementos de rescate'. Porque aunque sea por un ente invisible, por un metahumano transferido de la mente al mundo físico, a veces necesitamos que nos rescaten. Para eso también hay tiempo, tanto como ha de haberlo para rescatar a quienes lo precisen -y muchas otras veces incluso a quienes no lo precisan-. Yo también 'busqué la huella de quien pudiera abrazarme' y la vida me 'sorprendió con almas blancas'. Es lo que tiene el tiempo, sus intervalos, que contienen soledades y regazos al igual que sufrimientos y felicidades.
Por ello, también afloran vuelos. Vuelos plasmados en este título. Vuelos de todos y vuelos exclusivos. Vuelos como si fuésemos niños. Vuelos para huir cuando 'hay fuego al final del horizonte y el agua no pudo apagar las llamas'.
Entonces aparecen ellas, se materializan las palabras entre nubes de algodón y de humo. Palabras habladas, palabras calladas y palabras de incógnito entre silencios. Y llega la personificación de términos como 'comunicación', 'aceptar', 'espuma', 'please' o 'atmósferas' que se crean con diosas como Afrodita, generadora de vida con su belleza y sensualidad. O su semejante romana cuando esta griega mira su reflejo y ve a Venus. Porque, como todos, dependiendo de sus intervalos emocionales no siempre se siente griega ni siempre romana. Tiene palabras de pensamientos entre los cuales vuela en tiempos diferentes siendo Afrodita y Venus. Combatiendo así las balas, evitando caer en trincheras. Toda una guerrera cuya valentía no hace falta ni nombrar por su evidencia. Quizá no es tan solo Afrodita o Venus, quizá también es Isabel e incluso su hija Raquel -quien le dedica unas palabras acertadas en la contraportada-. Dos mujeres que, como las mitológicas diosas, poseen latidos de fuego y latidos nocturnos.
Todo concluye regresando de las luchas, de los cielos surcados y del propio tiempo, al papel para allí retomar apuntes. Entregada a ellos, crea su 'akelarre' natural con una 'escala musical sobre la hierba'. Y entre melodías yo también quiero ser, yo también quiero lograr 'el cuerpo y la mente en unicidad'.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
lunes, 30 de agosto de 2021
Estrategias de la psique
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
martes, 3 de agosto de 2021
Intencionalidad léxica
¿Te consideras más ávido o más ambicioso?
Hoy quiero poneros en esa tesitura, pese a que bien sabéis que huyo de las etiquetas. Lo hago porque continúo observando al lenguaje -uno, que tiene tanta pasión con contemplar que hasta contemplo mi lengua-. Y pensando, he querido hacer esta reivindicación en beneficio de las palabras, que son usadas con ligereza y al tuntún muchas veces. Sin embargo, todo término tiene su momento en cada contexto y alberga la capacidad de hacernos sentir unas delicadezas u otras.
Es probable que sea más común definirse como una persona 'ambiciosa' cuando queremos expresar deseo de progresar huyendo del conformismo. Pero, ¿qué evoca la palabra en sí misma? Porque, sin duda, contiene una serie de sensaciones a difundir con su uso. Por un lado, transmite cierto grado de camaleonidad por ese inicio 'amb' que bien podría aludir a bipolaridad, capacidad de adaptarse. Por su semejancia fonética combinado con lo que persigue definir, puede recordar a 'avaricioso'. ¿Crees que ser ambicioso puede poseer trazas de egoísmo? Uy, ¡qué raíz tiene esta última palabra! El ego, cuánta lata da y cómo se hace presente de forma descontrolada. Sin duda, si hay retazos de él en 'ambicioso', o si lo hay de escasez en generosidad, no quiero meterme ni que me metan en ese saco.
Y, entonces, ¿mejor ser ávido? Bueno, como siempre intento divulgar, no se trata de ser mejor sino de ser honestos con nosotros mismos. Si profundamente no te rechina la palabra 'ambicioso', úsala sin miedo pues forma parte de nuestro diccionario y está muy implementada. Pero si realmente leyendo esto, o desde antes de leerlo, no acaba de identificarte, quizá te represente ser 'ávido'. Su inicio emana vuelo, ir hacia las alturas pero con el esfuerzo y las complicaciones necesarias que enseñan a un ave a no morir o perjudicarse en el camino hacia surcar los cielos.
¿Con qué sinonimias te sucede esto de sentir la intencionalidad de nuestro amplio vocabulario?
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
miércoles, 21 de julio de 2021
Fauna, ven a mí
Va a ser verdad que estar receptivo o predispuesto imanta, de algún modo y en un momento dado, que sea la inquietud la que de pronto esté receptiva y predispuesta a ti. Me explico... ¿os acordáis de la entrada de hace unos días sobre la mantis modelukis que posó llamando mi atención? Pues el hecho de dejarme conectar de forma natural por la llamada de mi entorno y su vida en él, está haciendo que yo sienta que es la vida de mi entorno la que está empezando a ir en mi búsqueda. En los últimos días he tenido visitas sorpresa de inesperados seres, y no, no hablo de extraterrestres 😜.
No todas las veces he podido, o no me ha nacido por preferir disfrutar del instante plenamente, sacar fotos de estos visitantes que os hablo. De los que sí, os he dejado las imágenes.
Hace unos días reflexionaba mirando por la ventana, cuando en mi alféizar o poyete -en algunos lugares, también llamado muy acertadamente el vierteaguas-, se posó un saltamontes de alas azules. Quizá pueda resultar para algunas personas un insecto desagradable por su morfología, pero os aseguro que cuando echan a volar/saltar y ves ese hermoso azul de sus alas es inevitable quedarse embelesado. Sobre él leí tras su visita y me dejó pensativo un dato: viven en lugares secos y calurosos. Ya que no había visto un ejemplar antes, ¿será cierto que estamos en Madrid, o en España, adoptando un clima más desértico? Como he dicho otras veces, puede que influya mucho que lo que observo en este ahora no lo observaba antes y eso me haga creer realidades que siempre han estado ahí, no obstante es un hecho demostrado que debemos cuidar muy mucho nuestro planeta por nuestro propio bien. En fin, os hablaré ahora de otra compañía que tuve, de esas que no fotografié.
Estaba yo cantando en mi habitación, con la ventana abierta, (lo hago fatal, pero me encanta hacerlo desde pequeñito, lo vivo, y además está muy recomendado para ejercitar aparato respiratorio), cuando noté que justo en un cambio de tono sucedió: un gorrión se arriesgó a ponerse en el umbral de mi ventana, casi dentro de mi cuarto, mirándome y cantando conmigo. Fue muy bonito, me hizo sonreír entre lo espontáneo que me resultó y el compás surgido. Seguiré cantando a los pájaros, a las personas aún no me atrevo por respeto a quienes se dedican a ello.
Por último y para que este texto no sea excesivo, os relataré un tercer caso de vínculo con la naturaleza. Exacto, el ave de la foto: de la familia de los pájaros carpinteros, un pito real ibérico. Estaba con una amiga en el parque Payaso Fofó, en un momento con tintes esotéricos, cuando la presencia de este bello animal acogió toda nuestra atención. Su perfilado de un intenso rojo sobre su cabeza nos enamoró. He leído que no les gusta nada sentirse observados, sin embargo nos concedió fotografiarle y regresar cerca de nosotros de nuevo tras un vuelo precioso.
Y con esto ya voy despidiéndome hasta el próximo post, quizá sea de naturaleza, quizá literario o a lo mejor emocional. El caso es ser auténtico, lo suyo es ser natural.
Un abrazo enorme y sincero a todos
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
sábado, 3 de julio de 2021
¿En serio, todavía?
Dicen que hay poemas que no precisan letras, simbologías o espacios en blanco; dicen que hay poesías que se generan por instantes de gran impacto, por una mirada intensa sosteniendo el aire entre ambos; en el Restaurante El Barril de las Letras, al son de "You'll never be alone" de Anastacia, no se ausentaron esos versos no escritos. No hicieron falta plasmarlos en papel, se escribieron entre las paredes del sitio.
Pero quiero ahondar en un tema, en uno social del cual me gustará saber vuestras percepciones. ¿En serio, todavía, si se ve en una capital de un país como el nuestro, en pleno Madrid, a un chico en silla de ruedas y a una chica mulata se asume automáticamente que es una "cuidadora" acompañando al pobre discapacitado? Doble prejuicio, ¿no? En la foto, una relación cuidada de 20 años, una relación que no surgió ni por yo ir sentado ni por ella tener una tonalidad más oscura en su piel. Sacar a nuestros respectivos perros nos cruzó en un césped, la ilusión de seguir viéndonos y descubrirnos día a día nos mantiene. Hemos pasado tantas cosas diferentes... nos hemos ayudado mutuamente. Y ambos coincidimos en que un recurso que nos fortalece es que nos retroalimentamos en lo que individualmente vamos aprendiendo, nos enseñamos y nos dejamos enseñar. Crecemos más allá de la edad. No sé, puede que ni siquiera merezca escribir sobre esto, pues es una obviedad. Sin embargo, me nace hacerlo porque aún nos damos cuenta que al vernos persiste esa absurdez mental. No prejuzguemos por altivez ni por aparente debilidad, las personas siempre nos pueden sorprender y entre vínculos aún más.
Feliz mes de julio.
PD: os dejo foto de los platos que nos pedimos, hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una lubina ¡qué mezcla de sabores y suavidad!
PD2: cómo les rentó mi rampa portátil, ojalá se animen a adquirir una así que puedan guardar en cualquier lugar y les venga bien a futuros clientes usuarios de sillas de ruedas pesadas. Que nadie se quede nunca fuera, todos sumamos.
El barrio vallecano de la capital española es el patio en el que juego y curioseo desde niño: sus árboles me inyectan la sabiduría del tiempo; sus miradores, puentes y cuestas me acercan al cielo que me conecta con el universo; sus carriles bici me brindan el placer de sentirme un poco más libre; su gentío me interioriza lo maravillosa que es la diversidad; y mi existencia dejando rastro por sus calles es la certeza de que pertenezco a una sociedad que me aporta y a la que espero aportar. No obstante, mi alma no se limita a una región, ciudad, país o continente, pues ella pretende enriquecerse ahondando en cada ser vivo que protege nuestro hogar llamado Tierra.
No soy mi nombre, no soy mi físico, ni siquiera soy lo que creo ser. Ando buscando de puntillas descubrir quién verdaderamente soy, pero es que cada instante conforma un yo con sus sutilezas y complejidades.
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