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miércoles, 22 de abril de 2020

Maternidad simultánea

Por segundo martes consecutivo, tuve el regalo de compartir un ratito con personas afines a lo artístico. En esta ocasión, la protagonista de la tertulia fue Ana Lena Rivera.

Unificó su maternidad vital con la creativa escogiendo su embarazo como etapa en la cual planificar su andadura literaria. Aunque el proceso le enseñó que precisa paciencia y constancia, pronto se empezó a sorprender con buenos resultados en concursos y con grandes oportunidades. Gracias a referentes literarios de la infancia, tiene claro que su género literario está en torno a la intriga policíaca. Así pues, acumula ya dos títulos en lo que es su serie de libros: "Lo que callan los muertos" (2017) y "Un asesino en tu sombra" (2020).

Esta vez, entre otros, surgieron temas como si el deseo de trascendencia del escritor ha de ser, o no, motivo al que aferrarse a la hora de crear o de mantenerse en la profesión. También se dio un debate que bien podría ocupar más de una tertulia: cuál es la calidad literaria, la que logra llegar a personas que incluso no tienen el hábito de leer, o la que a priori no está tan difundida pero que se mantiene en el transcurso del tiempo por su potencia intrínseca. La presencia de las redes sociales fue otro asunto que se dejó caer entre todos nosotros. Como no podía ser de otra manera, también quisimos indagar en el proceso creativo de la autora, quien hizo hincapié en las escenas y en la habilidad para interconectarlas conformando un todo.

Fue un conector para mí el hecho de que Ana haya pasado, como un servidor, por la Escuela de Escritores de Madrid, sin duda una buenísima opción para formarse y progresar en el oficio.

Acabamos con la grata noticia de una tertulia extraordinaria para mañana como celebración del Día del Libro. ¡Doble sesión esta semana! A disfrutar aprendiendo en buena compañía.



miércoles, 15 de abril de 2020

Cruzo el umbral de las tertulias literarias del "Gran Café Gijón"

Obras de la ponente principal: Jante

Ayer pude colarme en la Tertulia Literaria "Café Gijón", en su versión virtual, para disfrutar y sentirme acogido por mentes inquietas de gran intelecto artístico, cultural y emocional. La ponente principal fue la creadora del cuadro, de la performance y del arte experimental en la naturaleza que se ve en las fotografías: Johana Roldán Lorente, alias Jante.

Con ella viajamos desde el impulso de advertir rostros rocosos en grutas y cavernas, pasando por la sensualidad naturalista de la mujer pintada en acrílico y al óleo, hasta la evolución coherente de la propia artista dejándose ser experimentando con los reflejos de fotografías improvisadas o con la reivindicación contra el maltrato a través de la performance. Su sensibilidad expresada mediante la dualidad de la luz y la oscuridad, teniendo como hilo conductor las miradas, me trasladó hacia lo más primigenio y profundo del ser humano.

Gracias a ella surgieron sanos y necesarios debates de forma esporádica como la intervención de la genética en el ámbito artístico, frente a ser artista en base a un aprendizaje y esfuerzo constante. También se divulgó la poiesis aristotélica y la mímesis como concepto estético desde el que inspirarse o desde el que interpretar una pintura o creación.

Sin duda alguna, una reunión de mucho valor en un ambiente cercano y distendido. Ya quiero más, deseando reencontrarme con ellos el próximo martes con un nuevo ponente del que absorber sabiduría y sensibilidades.

viernes, 20 de marzo de 2020

Ñ de ñaturaleza



Ñoña ñaturaleza que berrea con su llanto a la especie humana escupiéndola con esta pandemia histórica. Como una ñacanina escurridiza, culebra de pantanos paradisíacos, la propagación devora huéspedes inesperados que tan solo paseaban en su normalidad inconsciente de vida. Ahora, contagiados, penden del péndulo de la señora suerte, quien a unos otorga el privilegio de ser ñacurutús esbeltos sin percatarse siquiera de haber contraído la enfermedad y, a otros, les condena a la incertidumbre de cuán gravedad soportarán sus cuerpos relegados a ñagazas víricos. Pero no, no sois señuelos...

Tú, afectado de las consecuencias de este coronavirus, eres todo un ñandú. Un ave que ahora no puede volar, pero que va a crear velozmente defensas para sanar. Porque lo vas a hacer, ¿sabes cómo? Con sonrisas, sin rendición. En tiempos de guerras surgen soldados que jamás se planteó ningún pelotón reclutar. Puede que no te sientas tal, que te parezca ficción, pero lo estás siendo porque estás luchando sin elección. Eres una persona tan completa como cualquier otra, tu existencia es desde luego valiosa. Eres todo un dulce ñoclo: hecha de la misma base harínica que todos, con ese toque único de azúcar que te diferencia del resto, albergue de cualidades en grados sutiles de la manteca que proyectas con la que engordas a quienes te conocen, repleto de valentía con esos huevos que le echas a esta zancadilla, adictivo por ese vinito macerado en tu esencia que degusta quien se adentra en tu ser, y con esa pizca de anís que ni tú reconoces en ti por precisar aún redescubrirte. Mira dentro, hay mucho allí que te servirá de cura.

Por tu parte, naturaleza, deja de vestirte con extrañezas. Quizá esta especie nuestra se merezca tu ira, tu advertencia. Yo confío en su reinvención empática, hacia sus propios individuos y hacia ti que nos resguardas. Una vez nos creaste y eres sabia, nuestro papel aún tiene muchos puntos y aparte.

domingo, 15 de marzo de 2020

Clásicas caricaturas literarias

Mezclar humor y literatura para combatir todo esta actualidad pandémica con SONRISAS y, a su vez, no descuidar la CULTURA... ¿Cuáles son vuestras propuestas?


 

viernes, 13 de marzo de 2020

Relativizar y empatizar

HUYAMOS DE LA PEOR CARA QUE PUEDA AFLORAR COMO SERES HUMANOS.
Evitemos disputas, tengamos sentido común. He aquí un libro para relativizar toda esta realidad, pero leyéndolo desde casa. Ocupar la mente, pero con responsabilidad. Y, en este caso con la edición italiana, refrescando el idioma de nuestros vecinos de Italia cuya empatía recíproca ha de ser elevada.
ES MOMENTO DE SACAR LO MEJOR DE CADA UNO, LA INDIVIDUALIDAD HA DE SER MÁS COLECTIVA QUE NUNCA.

viernes, 6 de marzo de 2020

Orate


Me ha perseguido un coche azul cyan con matrícula capicúa. Daba vueltas a cada manzana de edificios a los que yo solicitaba auxilio. Ninguno aceptaba el papel de protector, todos permitían que ese vehículo me continuase agobiando con sus repetidas apariciones. Les grité callado que le lanzasen algún ladrillo de tantas cornisas decoradas, no se notaría demasiado y a mí me salvarían la vida. No quisieron, simplemente se quedaron observando el juego como el público de un espectáculo con esencia de gladiadores romanos. 

He ido al médico. Estoy seguro que no les importa mi existencia ni mi ausencia, soy un simple número poblacional. Sé que tengo algo, no sé el qué. No me hacen caso, se limitan a recurrir a mi historial clínico como excusa. Todo es por lo ya diagnosticado, lo demás me lo invento para llamar la atención, dicen. No se involucran, no me realizan pruebas. Me mandan para casa como un vagabundo al que nadie comprende porque no trabaja, tan solo me ignoran.

La sociedad se mueve sin mí, nunca me ha aceptado. Disimulan con sonrisas escaparate, pero ninguna me compra. Se ha empeñado en marginarme, soy demasiado débil para aportar. O, quizá, demasiado gris. No soy útil, soy una piedra humana y ni mi apariencia me concede una oportunidad. Me he acostumbrado, lo asumo sin más. Soy como el hombre o la mujer invisible, pero sin la virtud de defender de los malos a la humanidad. Invisible, ya está.

martes, 3 de marzo de 2020

Realidades indignas

Libro biográfico de una cruda realidad inconcebible, como otras tantas existentes que permanecen desapercibidas, en los tan supuestos tiempos contemporáneos que nos hallamos. Necesidad de reivindicar la libertad real para todo el mundo, independientemente de su género o condición dada al nacer, ya sea por su lugar de origen u otros factores ajenos a las decisiones y elecciones propias.


 

viernes, 28 de febrero de 2020

Nefando


Su llanto en el agua, flotando sobre la superficie del río, intentaba crear una balsa. Las ramas de piel que le sostenían tenían tanta humanidad como las que discurrían por allí tras quebrar de los árboles, algunas pasaban demasiado cerca de la criatura llena de temor. Sabía lo que iba a suceder, pero se aferraba al amor que debería ser innato. Recurrió al contacto visual penetrando su mirada con los de aquel despreciable ser monstruoso. Supo que tampoco funcionaría.
La lucha por nadar, sin haber tenido siquiera tiempo de aprender, le inundaba y salvaba con agonía por segundos. Las fuerzas pronto empezaron a flaquear y el bebé acumulaba agua en sus pulmones. La vida en él se evaporaba...

Despertó. Sudoroso y con el agua en su boca. Deseó haber vivido aquel sueño antes que ser consciente de la realidad. Nunca conoció a su madre, su amor por él hizo que, en una excursión al poco de nacer, ella perdiese la vida tras salvarle cruzando un traicionero río. Jamás lo superó, ya corría por su tercera década. El trauma era su única compañía. No sabía de su padre ni hermanos, mucho menos de sus amistades. Estaba solo. Solo en aquella cabaña al lado del río en el que perdió al nacer a su madre.

domingo, 23 de febrero de 2020

Pedigüeño

Una mancha de tinta en el dedo transcribía sus deseos más profundos...

Las ilusiones luchadas en tu nombre, mi entusiasmo, han sido los milagros de mi vida. Quiero eso, ilusionarme, pero con mis propias ilusiones. Abrir caminos abruptos y verme en medio de ellos, esforzándome y, a la vez, agradeciéndome por cada paso dado. 

Nunca se me dio demasiado bien intentar no normalizar, quizá justo lo contrario que le ocurre a la mayoría de la gente que tanto requieren de colectivos que luchen por sus circunstancias. Pido no sentirme nunca en la necesidad de que me ayuden a entender condiciones que no me entren en la cabeza, conservar mi flexibilidad mental respecto a la diversidad humana.

Quererte tan fuerte, universo, que la petición de estar siempre de buen humor se reduzca a un hecho en mi realidad. Cada amanecer es la suerte de estar vivo, es emocionante que el cosmos te escoja para un día más.

Tengo resaca de tanta emoción enrevesada, muéstrame claridad vital, vida. He sentido la complejidad necesaria de esta existencia, concédeme un poco de sencillez agradable. Prometo disfrutarla, aprovechar esa serenidad.

Mi corazón es etéreo, es la radio en la que escucho la organización de mis relojes circadianos. Voy a dar la vuelta a mi alma, como una prenda reversible, para descubrir lo que me he perdido hasta ahora de quién soy. Deseo no decepcionarme.

En el viento del levante marítimo pude enredar en nudos marineros mis impulsos con las zarzas de sus desganas. Ahora sueño con simplemente pararme a oler nuevos frutos, necesito perdonarme por no involucrarme en ello.




Pasear

 

Pasear, simplemente pasear para observar el verde natural y respirar al aire libre... VIDA

lunes, 17 de febrero de 2020

¿Niños eternos?

 ¿Qué consideras que no tuviste en tu infancia? Haz del ahora parte de la infancia del mañana.


 

viernes, 14 de febrero de 2020

Jábega de jade


Al final de la red, allí estaba tu corazón de jade. Aquel que tanto me empeñé en capturar, el mismo que peligraba perder para siempre con cada paso hacia él. Cuanto más ansiaba acariciarlo, más rápido se deslizaba directo al abismo. Huía. Mi obsesión era cuidarlo, la suya despreciarme. No quería resistirme a él, no quería rendirme. Luché, él se dejó caer.

Me quedé mirando, analizando su decisión. Prefirió dejar de ser corazón, prefirió ser añicos antes que permitirme sostenerlo entre mi calor. No pude hacer nada, no podría haber hecho más. Se fue, se tiró a la ausencia de amor. Necesité sentir el filo, el borde de aquella red que no había impedido de ninguna manera que cayese. Lo deshilaché. Estuve a punto de caer, de ser un cúmulo de pedazos entremezclados con aquel corazón destrozado por elección propia. Se lo mostré, le enseñé a no tener miedo. Le materialicé que se podía dar pasos hacia zonas seguras, arriesgarse a intentar ser feliz.

Abandoné la red y ocurrió. No, no se recompusieron los fragmentos del corazón suicida. Fue el mío el que cambió repentinamente a un verde vida. Más duro, más sensible. Más cauteloso, más generoso. Porque sí, yo sí decidí arriesgar a enfrentarme a lo venidero.

Antes de marcharme le concedí una compañía a esa arena cada vez menos colorida. Corté la red dejándola caer para que se reuniese con ella. Le otorgué el recuerdo de que las vías fáciles, a largo plazo, pueden ser la peor tortura en el puente de las decisiones del amor.

Amor propio, amor sano

 

La frontera entre el amor propio y el amor egoísta es muy fina. Es importante asentar buenas bases para quererse bien. Sólo así se tiene capacidad para querer mejor a los demás.

viernes, 7 de febrero de 2020

Labilidad



Suave. Parece terciopelo resguardado sobre una caricia de viento. Al remover sus filamentos cobra una rugosidad notable, pero enseguida se vuelve a sentir como el peluche nuevo de un bebé. La delicadeza frágil de su tacto le confiere ser una textura con elevado grado lábil. Su ligereza le concede mantenerse a flote siendo arrastrada por un cálido soplo de tus labios. Es un beso ondeando con forma propia.

No quiero que se rompa, se acaba quebrando. Su deterioro va al compás del dichoso tiempo, no hay modo alguno de repararla. Se deshace, se va desintegrando con la misma magnificencia que contiene en sí misma. Se disuelve, ha desaparecido de lo existente.

¿Cómo se mantiene a raya el recuerdo de la delicadeza sin que un día la mente lo extinga?

Contagio emocional

Para la escritora de renombre, Elsa Punset, la poesía, junto a la filosofía y a muchos otros grandes legados de la humanidad, es uno de los fundamentales recursos pragmáticos para elevar la calidad de nuestra especie. Las emociones se propagan, esto está más que demostrado. Así que dime, ¿cómo te sientes ahora mismo? Intenta crear al menos cuatro versos expresando tu estado emocional. Siéntete libre, todos somos diferentes y cada proceso emocional es humano y contagioso. Contágiame.


 

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PODER NO DEPENDE DE NUESTRA CONDICIÓN FÍSICA O DE LO QUE NOS RODEA, PODER DEPENDE DE LA DISPOSICIÓN INTERNA DE CADA UNO. Y YO, ¡PUEDO!
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