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viernes, 31 de enero de 2020

Koala

Llévame a Australia, quiero abrazar sus árboles. Permanecer inmóvil en ellos, dormitando dieciocho placenteras horas. Soñar con el espumoso océano, aplaudiendo en la orilla, como banda sonora que me acuna mientras descanso. Quiero oler el eucalipto hasta dejar de hacerlo porque mi cerebro ya lo haya interiorizado por costumbre. Comerme sus hojas y hasta sus tallos, hacer mío cada nutriente suyo. ¿Qué más da si tardo cinco horas? Es mi momento, saborear me demuestra que es real lo que vivo.

No permitas que nadie se crea con derecho a sacarme de mi paz, no soy un peluche animado al que abrazar a voluntad. El respeto es no comprender y aún así aceptar, que nadie sobrepase esa máxima conmigo. Si lo hacen, advierte que puedo enfermar por corromper mi mecanismo vital. 

Demasiado esfuerzo me está costando transmitirte todo esto tan solo por sentirme a salvo. Decidido, ¡vete! Abandóname en el árbol australiano. Siéntete feliz por ello, lo estaré disfrutando. Ya está bien, tengo que reponerme de tanto. Me voy a dorm...


jueves, 30 de enero de 2020

Historia poética

¿Cuál es la poesía más antigua que has leído? Han podido mutar las técnicas, la forma, pero la esencia poética continúa intacta. Todo es poético, todo es poesía. Depende tan solo de los ojos, depende de la percepción. Sensibilidad hasta para ser un insensible.


 

lunes, 27 de enero de 2020

¿Dedicatoria o dedicación?

 

Cuando un autor concede unas palabras personalizadas, regala un pedazo más de ese puzzle perfecto que contiene en su alma para crear.

jueves, 23 de enero de 2020

Libro amante

Idénticos, nadie diría que no son el mismo. Sin embargo, tenían sus diferencias. Se separaron, se alejaron el uno del otro. Cuando quisieron volverse a encontrar, las diferencias habían cambiado.


 

miércoles, 22 de enero de 2020

Mácula

En órbita inconstante me sincronizo contigo en silencio. Mi ingravidez el resonante por la cual captas nuestro destino. Certeros de nuestra complicidad, aun siendo dos desconocidos. Tú la piedra colosal que cae a fuego en mi mundo como meteorito, yo esa estrella fugaz que cumple uno a uno tus delirios. Con la inestabilidad lunar, descubrimos todos esos defectillos; ninguno el apocalipsis final que quiebre nuestro existencial sentido. Dos galaxias improbables atraídas de casualidad, hasta el espacio que nos distancia es necesario en su lugar. Idílica formación alineada por el azar, ¿seremos destruidos de tan improvisto como el empezar? Mientras tanto sigamos orbitando, gocemos de éste nuestro imantar.


domingo, 19 de enero de 2020

Suspiros del alma

 

 

Eres un fragmento fundamental en mi férrea realidad. El punto de partida que pretende permanecer sin hacer ruido. Eres el código clave que abre el candado ya abierto con anterioridad. El hogar hacedor de hamacas emocionales.

jueves, 16 de enero de 2020

Senderos vitales

Constantemente formamos un rastro de huellas que dan pie a caminos insólitos. Cada uno tenemos los nuestros. Algunos de esos pasos quedan soterrados, otros bien a la vista. ¿Cuál es tu actual búsqueda de caminos? El mío lo descubriré rodando 🦼


 

martes, 14 de enero de 2020

Onirismo

 

¿Qué has soñado estas últimas noches? ¿Alguna vez se te ha ocurrido llevar un registro de sueños? Existen muchas páginas en la red de 'interpretación de los sueños', la mayoría genéricas e incluso predecibles. Si analizases primero tu personalidad, miedos y deseos y, en base a todo ello, te dispusieses a indagar en tu subconsciente a través del universo onírico, ¿crees que descubrirías más sobre ti? Yo, sin duda, creo que sí.

sábado, 11 de enero de 2020

Hogaño


Antaño el secuestro era permanente. Atada, la dependencia quería escapar. Era un felino enjaulado esperando su oportunidad para correr hacia el horizonte sin mirar atrás. Pero, incluso cuando se le dejaba a propósito expandir su velocidad, era bien consciente de deber regresar entre sus barrotes. No tenía otro modo de vida, desconocía cómo cazar para alimentarse o cómo cuidarse de sí mismo para no ser el alimento de otros. En ocasiones, rugía amenazante. Otras, lloraba desolado. La dependencia se resignaba a aceptar su papel el tiempo que durase, hasta que fuese un hecho su improbable sueño. Como ella, había otras gatas en su misma situación. No estar sola fue parte de su consuelo, pero también llegaba a despreciar al resto de sus iguales por pertenecer a esa suya realidad. Se dejaba estar, los días corrían sin más. Maullaba en soledad, maullaba a coro. Daba igual. Sin embargo, ese coro era algo cuando se reproducía. No sonaba sola, tenía complicidad natural. Entre tanta frustración y enfado, había un poco de expansión: se expandía desde su alma hacia el alma de los suyos.

Hogaño... hogaño es época de la libertad despegada. No precisa ser amarrada, es ella quien insiste en permanecer. Echa de menos a sus demás panteras, ruge en busca de su coro preciado. Ya no lo escucha. Los barrotes ya no existen, ya no hay fronteras. Tampoco compañía, el equilibrio se vuelve a dar. Se produjo esa metamorfosis, de dependencia en autodeterminación. El león ya sabe no pasar hambre, tiene los conocimientos para no ser presa. Como individuo se siente más completo, ahora carece de sociedad. Extraña a quien le encerraba, extraña la comodidad que no valoraba. El cuerpo le pesa por la responsabilidad, el alma le aplasta por la soledad.

viernes, 10 de enero de 2020

Fusionando

¿Libro en papel o libro electrónico? ¿Crear palabras o usar términos asentados? Un libro tradicional puede ser portador de una carta de amor en un sobre azul escondido entre sus páginas. Por su parte, un libro electrónico suma agilidad para interiorizar conocimientos y vocabulario. La densidad de un diccionario recompensa con habilidades lingüísticas. Pero enfrentarse al papel en blanco es valentía creativa.


 

jueves, 9 de enero de 2020

Fabril


Descendía como en antigravedad una pluma de un ave exótica, era violeta espectral. Trasparentándose en ella, un paraje colorido. Desprendía luz, vida, creatividad. Lo más llamativo, la mujer pintando al viento. Lo más aburrido, el niño cantando a estatuas de mar. Me sentí abrumado, ¿qué podría yo aportar al lugar? Sabía que mi voz no era apropiada para cautivar oídos, ni siquiera oídos postizos como los de aquellas esculturas. El dibujo me atraía, pero mi pulso y destreza con los pinceles tampoco me ayudarían a hacerme un hueco en el valle misceláneo. Nunca había tocado ningún instrumento. Mi oratoria quedaba rezagada por mi timidez. Bailar, por supuesto que no era para mí. La escasa fuerza e ingenio también descartaba cualquier modalidad constructiva. Incluso la fotografía elegía al abuelo con alas que le aventajaban por lograr ángulos improbables. Derrotado, me limité a pasear entre artistas.

Entonces caí, ¿y si mi verdadero don era el contemplativo? Parecía que había escuchado mis pensamientos, se me cruzó el bebé con los ojos más abiertos y absorbentes de todos los universos. No, mejor mantenerme como un peatón desapercibido. Quizá era mi papel, ser el fantasma que vaga sin capacidad alguna ni para asustar. Devastado, di una patada a una ramita. Un vástago inocente al que lancé mi frustración por inútil. Me hizo sentir arrepentimiento al instante, ambos éramos igual de invisibles. Lo cogí e intenté subsanar el daño causado frotándolo contra el tronco de árbol que bien podría ser pariente suyo. Traté de dejarlo sin astillas, sin nada picudo que pudiese limitarle. Me empeñé en darle estética, pero más anhelaba otorgarle funcionalidad. Sentía que hasta ese palo podía encontrar su rol allí, no quería que mi desgana fuese el motivo por el que no lo consiguiese. Cuando quise darme cuenta, lo había transformado en un lapiz. Fue instantáneo, ¡trabajaríamos juntos! Seríamos un dúo, arte compartida. Yo, escritor. Él, o ella, escribano. Percibí su alegría cómplice con la mía. Nos sentimos por fin parte de aquella sociedad. Pero algo sucedía, nadie nos valoraba. Creíamos haber encontrado nuestro sitio, al parecer no lo era. Solo nosotros dos éramos público del otro. ¿Necesitábamos notoriedad? No, pero el ambiente se sentía igual que vagando sin más. Destruidos, la rama o el vástago concluyó su labor de cronista descansando de nuevo a pies de sus parientes. Yo, rendido, quería dar con aquella pluma como referencia para salir de allí. 

Dando vueltas y vueltas, al fin un día di con ella gracias al vendaval que hacía. Tenía algo diferente, su baile descendente se veía distinto. Me empezaban a pesar los párpados, parecía como si me hipnotizase. ¡Claro, es lo que hacen los artistas! Hasta la pluma lo era, sentí un poco de furia por la envidia. Caí dormido.

Han pasado setenta años, ya soy el más anciano del lugar. Muchos han perecido, aquel bebé es mi gran amigo y más leal alumno. Queriendo escapar, huyendo, hallé mi habilidad. Unos dicen que no vale nada, otros creen que es la más creativa del valle. Yo no la puedo disfrutar, tan solo a veces. Y, sin embargo, soy quien más la vivo. El único, de hecho. Cuando caí desplomado ante la pluma, dicen que se generó una emoción sin precedentes que creó un masivo corro rodeándome. No por acudir a mi ayuda, sino por extraer de mi mundo onírico recursos con los que potenciar. Así es, me convertí sin querer, en el hombre de los sueños.

miércoles, 8 de enero de 2020

Inspirando

 

Huelo a libro releído. Percibo el olor de cada lugar que conoció conmigo siendo compañero de viaje. La fragancia de los paisajes tras el cristal, el aroma entremezclado de con quienes compartí aquella vivencia. El olfato se vuelve a aguzar con su mera presencia. Es sensibilidad olfativa, es olfato creativo sobre el papel.

jueves, 2 de enero de 2020

Rimero

Como una duna en el desierto, como un iceberg a la deriva en la inmensidad oceánica, una pila de libros en una habitación envuelve con su presencia a quien tiene la fortuna de descubrirla. Leer cada página, disfrutar cada letra, interviene en la escultura que va conformando las distintas personalidades humanas.

 

sábado, 28 de diciembre de 2019

GRACIAS 2019

Por los nuevos círculos sociales concedidos, también por mantener los asentados.
Por darme alas para hallar libertad e independencia de forma improvisada.
Por enriquecerme en facetas que, quizá, estén innatas en mí pero precisan llaves maestras para ser expandidas.
Por regalarme salud, por regalarme vida sentida.
Por mantener instantes familiares tan valiosos que no hay expresión que lo describa.
Por aprender de mí mismo, redescubrirme y saber reinventarme a través de estrategias internas afloradas.
Por saber decir NO, de vez en cuando. Por seguir diciendo SÍ, incluso en momentos que no apetece.
Por mi eterna capacidad para aceptar y adaptarme, que no resignarme.
Por las innumerables sonrisas, por todas esas carcajadas y por el contenido emocional en cada lágrima.
Por cada conversación surgida, por la flexibilidad mental que muchas de ellas han otorgado.
Por no poder evitar ejercer la escucha activa de quienes me importan mucho y de quienes me importan un poco menos, incluso cuando me siento saturado.
Por hacerme ver la relevancia que sostiene ser consciente de los ritmos propios en diversos aspectos de mi vida y de mi personalidad.
Por leer más y con una más óptima calidad literaria. Por escribir todavía más y no controlar el impulso de mi estro.
Por cada vez que se me ha erizado la piel, se me ha producido un pellizco en el diafragma o me ha dado un escalofrío al recibir emociones que me han desbaratado a bien.
Por ser aún más contemplativo, por seguir abriendo los ojos a realidades que suelen pasar desapercibidas.
Por continuar con este espacio web, por cada historia que me encantaría conocer de los lectores que me brindan parte de su tiempo desde los cinco continentes e incluso en las famosas 'regiones desconocidas' que apuntan las estadísticas de audiencia de esta plataforma vinculante con todos ustedes.
Por ir en busca de la moderación vital, hasta en ser moderadamente moderado.
Por retarme, pero más por autosuperarme. Por caerme y volver a levantarme.
Por apreciar cada vez más la naturalidad y la naturaleza.
Por entender que 'aspirar la vida no conlleva aspirar siempre a más'.
Por fluir con la complicidad plena de vínculos sintiendo almas ajenas partes de la mía.
Por las relaciones que, tras años en letargo, han vuelto a mi vida mostrando una real intención de permanecer.
Por el espacio y ausencia de algunas personas al no ser el momento indicado de la historia de mi vida para tenerlas a mi vera. Por los que decidieron no estar ya más, o los que están a ratos.
Por el erotismo elegante y el creativo ¡por qué no!
Por esos vaivenes sentimentaloides, esas mareas que concluyen en anticiclones.
Por adquirir cierto manejo sobre cómo ralentizar el tiempo mediante intensidades y tranquilidad.
Por el factor suerte, el azar, lo que escapa de nuestro control.
Por mis cinco sentidos, y alguno más.
Por sentirme resolutivo ante una problemática del mundo más cotidiano.
Por gustarme a la hora de expresarme hablando. Por encantarme creando con la escritura.
Por el placer de sentir el Sol, la brisa y la lluvia. Por cada tonalidad y forma advertida en el horizonte.
Por lo que tengo y no necesito. Por lo que no tengo y necesito.
Por esos momentos de desAHOGO, y esos otros ahogaDOS.
Por vivir en el A·H·O·R·A: en la Autenticidad, la Honestidad, el Optimismo, el Respeto y la Ambivalencia.
Por los olvidos rememorados y sus instantes de lucidez.
Por comprender que la muerte es vida, igual que la vida es vida.
Por regresar a la infancia en mi irremediable adultez, y por sentir que aquel niño sintió muchas veces a este adulto.
Por la paciencia recaudada que tantas recompensas de las de verdad trae.
Por insistir mi mente a mi cuerpo diciéndole 'un poquito más' cuando éste se empeña en no responder.
Por contar gotas de lluvia cuando el estrés llama a la puerta cual niño contando ovejas para dormirse.
Por transformar los fríos y encogidos días en cálidos y abiertos de par en par.

Por 365 días que, en ocasiones, he sentido como un intervalo de tiempo infinito y, otras, como si se hubiese iniciado hace un minuto.


jueves, 19 de diciembre de 2019

Exégesis

Serpenteante, escurridiza. Tenía ante mí una decisión que podía deslizarse al vacío en cualquier momento, entonces ya no sería más que una consecuencia por dudar. No había cabida para titubear, tan solo unos segundos para dar el paso hacia una opción u otra. Lo di.

Me persiguieron durante mucho tiempo las sombras del reproche ajeno. Las opiniones de algunos, por descartar la alternativa, se oían como mazos agarrados por personas con togas negras. La imposibilidad para comprobar la realidad apartada concedía apoyo a los críticos. Desconoceré siempre lo que habría ocurrido. 'Si hubiese decidido...' fue un bucle que se apoderó de mí, pero fue escaso a decir verdad. 

Un cúmulo de secuencias con escenas heterogéneas fue mi remanso de seguridad. Aprendí creciendo con lo más incontrolado, con aquello que encendía todas mis alertas. Del mismo modo, agradecí valorando cada sorpresa, cada hecho que apagaba mis inseguridades. Hallé satisfacción cuando me di cuenta de lo que era, de lo que representaba como ser humano. Es muy probable que de haber ido por el otro sendero no hubiese sido ni peor ni mejor, que hubiese representado simplemente algo diferente. Pero la sensación de bienestar interno, mi calma, fue definitivo para saber con certeza no haberme equivocado.

La realidad puede interpretarse de variadas perspectivas, la historia de cada existencia improvisa.

Descárgate e imprime ya tu postal navideña de Escritor Sentimientos.

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PODER NO DEPENDE DE NUESTRA CONDICIÓN FÍSICA O DE LO QUE NOS RODEA, PODER DEPENDE DE LA DISPOSICIÓN INTERNA DE CADA UNO. Y YO, ¡PUEDO!
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