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martes, 23 de diciembre de 2014

Mis cuatro esferas

 
  
     Navidad, la fecha esperada para traspasar planos y en la que todas las esferas deseaban conseguir que sus seres queridos les siguiesen sintiendo cerca. 

     El veterano del cuarteto que recordaba aún haberse llamado en vida Francisco, el ente que más tiempo llevaba allí, explicaba a sus tres enlazados -Carlos, Mateo y Julio- la vitalidad que tenía cumplir los objetivos para envolver de felicidad al ser que los vinculaba. Era imprescindible que, tanto los tres enlazados como el veterano, encontrasen el camino y los motivos adecuados para saber qué escribir en la nube artística. 

     La nube artística, el único ser capaz de viajar por todos los planos existentes pasando desapercibida, era la esencia de ese plano. Por ello, no sólo se sabía de ella allí, sino que toda alma que aparecía en ese plano, transformada en perfecta esfera, debía leer obligatoriamente su manual y pasar una serie de pruebas de capacidades intelectuales y emocionales para algún día llegar a darle uso y, así, cumplir cada ser con su objetivo con la esperanza de conocer el próximo plano desde el que ayudar a sus seres queridos que aún vivían en el mundo imperfecto de la materia. Los más vagos o los que no poseían un amor puro hacia los suyos, eran condenados a permanecer eternamente en aquel lugar sin posibilidad alguna de conocer otros planos.

     Quedaban 24h. para el momento cumbre, el instante en el que la nube artística soltaría la tinta exclusiva con la que poder escribir sobre ella. El veterano expresaba a sus enlazados su deseo de haberles orientado del mejor modo posible para que a la hora de que cada uno escribiese sobre la nube artística, ésta no decidiese borrar sus letras por no ser las correctas que serían las únicas imborrables.

     Llegaba el momento. El primero en comprobar si todas sus emociones eran las correctas para conseguir transmitirlas al ser que vinculaba al grupo de esferas, fue Julio. De los tres enlazados era el último que descubrió que después de la vida había otras formas de existencia recordando las anteriores. Además, era la esfera más luminosa del grupo por contener el alma más joven del grupo. Se acercó a la nube artística con sumo respeto, observándola e intentando transmitirla que le permitiese hacer de sus palabras unas imborrables. Deseo que nuestro vinculado desarrolle las mejores de las intuiciones para dar con las decisiones más óptimas que le encaminen hacia el éxito en su carrera artística. Creo que soy la esfera adecuada de mi grupo para transmitirle esto porque yo en vida me empeñé en dar lo mejor de mi interior por lo que me ilusionaba, el arte del cine. 
El segundo, dispuesto a plasmar mediante palabras sus sentimientos, fue Mateo. Después del veterano, era la esfera que contenía el alma con mayores años en su interior. Sin embargo, fue el tercero en unirse al grupo ya que su vida en el mundo de la materia acabó después que la del segundo, Carlos. Con delicadeza y paciencia para exteriorizar sus emociones, Mateo acababa por crear su deseo sobre la nube artística. Deseo que nuestro vinculado encuentre el amor correspondido con el que se compenetre a la perfección amándose mutuamente y superando, a lo largo de su vida en el mundo de la materia, todos los obstáculos que hagan de esa relación una indestructible e inseparable. Siento que, de los de mi grupo de esferas, soy la idónea para aportarle esto porque yo anhelé esta unión especial en vida y me despedí del mundo material careciendo de ella. 
Turno de Carlos, quien flotaba con gracia hasta la nube artística intentando imitar el efecto de rebote que hace una pelota en el mundo material, enseñando mediante el humor al resto de esferas allí presentes que no era malo recordar sus vidas anteriores en las que tuvieron organismos físicos complejos e imperfectos. Ya, frente a la nube artística, decidía escribir con empatía hacia el valioso ser de aquel plano. Deseo que nuestro vinculado mantenga en su vida terrestre siempre la posibilidad de conocer distintos rincones de su mundo que le proporcione bonitas experiencias y valiosos valores. Sin duda, soy la mejor esfera de mi grupo para transmitirle esto porque en vida una de mis inquietudes fue la de visitar lugares. 
Los tres enlazados observaban entonces al veterano. Francisco se acercaba con serenidad y reflexivo a la nube artística. Fue la primera esfera en llegar al plano y ese espacio temporal de soledad, hasta la llegada de Carlos, le proporcionó sin querer una capa de magia especial. Seguro de sus emociones, formaba y conjuntaba palabras y, con ellas oraciones. Deseo, teniendo consciencia de lo que ello conlleva, ser la fiel inspiración de nuestro vinculado en cada una de sus creaciones y proyectos de vida. Estoy en plenas facultades internas para transformarme en esto puesto que en mí conservo el potencial de guiar a los míos que tuve en vida.

     Tras separarse las esferas del entorno de la nube artística, los deseos de las cuatro se impregnaban en ella formando parte de su esponjosa figura. Habían interiorizado las mejores emociones para cada alma de cada una de las esferas y habían encontrado las motivaciones y el orden adecuado para dibujar el contorno de cada letra de sus deseos. 

     Era hora de cambiar de año. El ser vinculado a las cuatro esferas disfrutaba de las campanadas de año nuevo junto a sus amigos y familiares entre una gran masa de gente en el famoso lugar para dicho evento. El reloj principal al que todos observaban marcó las doce y, justamente en la transición de un año al otro, llegaba la nube artística sobrevolando la ciudad a sabiendas de que tenía que ser en ese momento cuando ella provocase la primera lluvia del año. Utilizando las gotas de lluvia como mensajeras, inyectaba en el alma del vinculado todos los mensajes que las cuatro esferas habían trazado en la nube artística. Asegurándose de que quedaba limpia de su tinta exclusiva y mágica en su cuerpo esponjoso, pudo volver a su plano en el que era imprescindible para que aprendiesen otras esferas de ella y así poder seguir transmitiendo deseos a otros vinculados en la próxima transición de año.

     Desde aquella lluvia inesperada, el vinculado de las cuatro esferas vivió un año lleno de felicidad en el que cada uno de los deseos fueron materializados y acompañados de una sensación indescriptible pero real de que cada logro era conseguido por las personas que un día tuvo y que ya no estaban. Así, las almas envueltas en esferas cruzaban a nuevos planos pero... ¿seguirían juntas? ¿irían al mismo plano? Y lo más importante, ¿se desvincularía alguna de ese ser aún en vida?




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