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sábado, 12 de marzo de 2011

Prejuicios

Por regla general, todas las personas, a lo largo de su vida, conocen a diversos tipos de seres humanos. Cada ser humano es único e irrepetible, incluso en el caso de los gemelos que tienen una especial conexión y existen casos en los que han llegado a tener telepatía, hay algún rasgo o aspecto que los hará inigualables e incomparables. 

Y es que, una de las manías que tiene el ser humano es compararlo todo y en cada momento. Tanto, que hoy en día muchísima gente se dedica y se permite el lujo de hacer comparaciones de personas. Es uno de esos prejuicios que tiene el ser humano, etiquetar a la gente sin conocerla. Muchas personas sólo se guían por el físico o por como se viste y sin ni siquiera saludar, basándose en eso, ya hablan de esa persona e incluso la critican. En muchas ocasiones, por situaciones diversas, acaban conociendo a las personas y se dan cuenta de lo equivocados que estaban, pero claro, lo criticado anteriormente ya está hecho. Por este motivo, es mejor no hablar de las personas hasta conocerlas.


Un prejuicio habitual es el de creerse superior a otros sólo por poseer riquezas o pertenecer a otra clase social. Muchas personas creen que los pobres son inferiores a los ricos, pero es que esto se ha dado siempre, tanto que se ha llegado a utilizar a personas como instrumentos de trabajo, los esclavos. Esto de la superioridad o de no ver a todo el mundo por igual es algo que me desagrada e incluso me indigna. Porque yo vivo constantemente eso. 

En esta sociedad tan cerrada de mente, el estar postrado en una silla de ruedas te hace pensar bastante. Y es que vas por la calle como cualquiera, que en verdad es lo que eres, y se te quedan mirando extrañados. Que yo digo: vale que los niños que no tienen la capacidad de razón suficiente para comprender eso lo hagan, pero una persona mayor, es algo bastante preocupante. ¿En qué clase de sociedad vivimos si al ver a alguien en silla de ruedas nos extrañamos? Y no sólo en silla de ruedas, sino con cualquier problema. Siempre está el típico comentario de: "pobrecillo"; que vale que te de pena pero es que eso rápidamente se convierte en tratar a esa persona como si fuese un ser extraño al que hay que cuidar o tratar de diferente manera. Vale que en algunos aspectos haya que estar pendiente, pero de ahí a tratarlo como si fuese un bebé, pues tampoco. Porque muchas veces sólo por ver que se tiene un problema o una dificultad, instintivamente, se añaden otro problemas que a lo mejor ni tiene. No saben cómo hacen sentir a esa persona cuando se le da un trato distinto más allá de lo estrictamente necesario.
Desde aquí quiero transmitir que si veis a alguien con dificultades, ayúdenle, ser solidarios, pero no dejéis que eso se convierta en tratarle de diferente manera de la que trataríais a otras personas.
                                                      
Esta entrada se la dedico a mi prima, la persona con menos prejuicios que conozco y como no a su hijo con el que espero que nunca tenga nadie prejuicios. Un beso para ambos.

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