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martes, 24 de abril de 2018

Autolealtad



Ven, te lo mostraré...

Ahí estás tú, improvisando sonidos y aspavientos para comunicarte, con tu humilde ropaje adquirido en la última caza. No te importaba el pelo largo, la apariencia desaliñada, el olor que desprendías, ni la cueva en la que más tiempo habitaste. Sólo luchabas por tu supervivencia, por no ser sumiso de otros grupos y por reproducirte.

Ese eras tú. En una vida anterior, en una existencia en los inicios de la humanidad. Creando tus propias sutilezas, las que distinguirían tu descendencia de las demás. Diferencias como la de no matar esa leona que un día te atacó, pese a tener la clara oportunidad de vengarte por ti o por los que te arrebató. O como la de conseguir una pareja salvándole del grupo dictador en el que se encontraba, en lugar de optar por la facilidad de usar tu fuerza para someter a alguna mujer de tu colectivo como veías que se hacía a tu alrededor.

Hoy, en tu vida actual, en la que he venido a visitarte, tienes como en cada existencia la oportunidad de cambiar los valores en tu línea generacional. Todo se ha vuelto más complejo, más enrevesado y oculto, menos intuitivo. La supervivencia se ha traducido en hallar el modo de tener dinero y recursos, la sumisión contemporánea es la obligación de escalar lo máximo posible en la pirámide social, y la suerte de reproducirse se da si te conformas o si te rindes a la superficialidad. Yo ya te he mostrado el principio de tu recorrido, en el instante de tu transición hacia la siguiente vida se determinará según tus elecciones desde este momento cuáles van a ser las enseñanzas que se te otorgarán durante la misma. ¡Nos vemos!


Aquí estás, como te advertí. No me arrepiento de elegirte aquel día, pues reconduciste tu alma hasta el punto de aleccionarme. Desde entonces he sido yo el aprendiz: has transformado la supervivencia material en la calma de tu hogar, tanto física como interna; has sabido escabullirte de la sumisión con la libertad del buen hacer, sin mirar a quién o a qué; y lo más admirable bajo mi percepción, has podido abrazar el amor sincero, sin conformarte ni rendirte a lo superficial, gracias a la paciencia y a creer en la existencia de ese alguien para ti que cualquiera interiorizaría como utópico.

Has creado una nueva realidad, una existencia donde cabe la esperanza en la evolución humana. No sé si es turno para ti de un respiro en esta vida que se te avecina, ni sé cuán arduo será tu sendero, pero sí sé que quiero estar atento. Si te pierdes de nuevo, no dudes que volveré a mostrarte que tú eres tu propio guía.

2 comentarios:

  1. Gracias por permitirnos viajar en el tiempo,descubrir nuestra esencia animal (no siempre negativa) o ser conscientes de nuestro comportamiento desnaturalizado.

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    Respuestas
    1. Gracias a ti por permitirte sentir todo eso al leerme. Espero que haya sido agradable reencontrarte con tu yo más primitivo.

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Abel Jara Romero

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