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martes, 23 de septiembre de 2014

La pérdida (VI)

23 de septiembre del 2014, hoy cumplirías 77 años. Un "Felicidades" es poco apropiado.

Todos te echamos de menos.
La abuela suspira cada vez que oye a alguien hacerte mención o cuando ve una foto tuya. Al menos, parece que ya no le cuesta tanto hablar de ti. Te recuerda con amor y admiración, eso sin duda.
Tus hijas se han dado cuenta del día que es hoy ¡como para no!

Yo estoy algo confuso en cuanto a qué escribirte. Aunque hay motivos de sobra: te sigo queriendo, te recuerdo a menudo y sigues siendo mi estro.
Sabes que, estando tú en vida, la mía era muy lineal, poco cambiante. Además de que mi infancia no ha sido la que querría cualquier niño precisamente. Pero no me arrepiento de todo mi pasado, me ha hecho ser lo que soy hoy. Echo la vista atrás porque, casualmente, los grandes cambios personales comenzaron tras tu marcha. Quizá me hizo más fuerte e incluso puede que provocase cierta madurez, al fin y al cabo, la pérdida de un ser querido que has rozado tanto siempre marca. Pero existe una espinita clavada en mi alma, esa que tú ya sabes...

Ojalá hubieses seguido junto a la abuela unos años más. Me hubieses visto publicar un libro, contigo en primera fila en la presentación orgulloso y aconsejándome truquillos para progresar mi estilo narrativo. Habrías hecho que el viajar fuese de algún modo más interesante de lo que ya ha sido, seguramente hubieses hecho alguna broma en italiano tras llegar de Roma y me habrías hecho pensar respecto a alguna cosa en mi regreso de Londres. Hubieses asistido a partidos de hockey para animarme ¡quién iba a decirnos por aquellos tiempos que yo llegaría a practicar un deporte con expectativas de títulos! En comparación con el Abel desarrollado hasta el 2010, el actual ha evolucionado tanto que yo mismo me sorprendo autoevaluándome. El Abel de aquellos tiempos era mucho más inocente, ignorante, poco seguro y no se quería demasiado, simplemente observaba y se protegía con el cariño de los suyos. Ahora soy mucho más sociable, tengo iniciativa, soy emprendedor y me empeño en estar activo en todo lo que puedo. Me reconcome por dentro que no hayas podido ser testigo de ese progreso personal. Tampoco lo serás del que se produzca de mi yo actual a mi yo futuro, pero yo te seguiré teniendo presente en cada uno de los tiempos.

Te quiero, abuelo. Te siento conmigo de un modo muy bonito y especial. Gracias por permanecer a mi lado y emocionarme con tu ausencia. Por ti lucharé por todo lo que me proponga para que mis futuros nietos puedan estar tan orgullosos de mí como yo lo estoy de ti. Sigues siendo muy grande e importante en mi vida.

Abel Jara Romero

2 comentarios:

  1. Tu texto es valiente, sincero y reflejo de un balance vital maduro y loable. Me ha encantado! Un saludo, Abel!

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    Respuestas
    1. Susi, agradezco muchísimo tus palabras y tu percepción positiva del texto. Espero seguir publicando contenido que te resulte diferente y/o interesante.

      Un abrazo,
      Escritor Sentimientos

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