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lunes, 24 de marzo de 2014

Vigésima primera poesía


"Cartas captoras"

Como la sonrisa de un niño,
un llanto emotivo se delató.
Prisionero en su prisión
con sentimientos de corazón.

En su celda sintió felicidad,
¡nunca antes de tal grado!,
rodeado de irónica bondad
obtuvo en palabras lo deseado.

No quiere otra realidad,
ni siquiera otra celda.
Sólo anhela la libertad
si apareciese su damisela.

Una libertad no elegida,
las líneas se agotan.
¿Vivirá sin leer hasta que
una nueva carta le envuelva?

Al pasado ha regresado,
reencarnado en sí mismo.
Obligado en su agrado
de sentir lo ya sentido.

Por fin no es necesario,
querer volver al pasado.
Una sonrisa nace de nuevo,
nueva carta captora ha llegado.

Abel Jara Romero

4 comentarios:

  1. Ingenuo enamorado... ¿Cómo osas atraparte en una cárcel de cristal liberándote solamente cuando una mujer te envía una carta? ¿Acaso es ella tu carcelera y la carta es la llave que te saca? Releerlo lo ya releído, ansiar un atisbo de libertad que sentiste en ese momento.
    Crees que ella va a salvarte, y solo te engancha, te priva, te acorrala más de lo que tus sentimientos ya lo hacen.
    Cartas y más cartas... La más antigua tradición para el amor, ¿acaso qué más hay? ¿qué más existe? Y cuando todo acabe, cuando tu carcelera se marche, no lleguen más llaves, más retazos de libertad, cogerás las cartas, una a una, probarás una y otra vez con la cerradura y ninguna valdrá, aumentará tu pena, tu locura, no habrá lugar para la cordura.
    Oh muchacho, tú que aún eres joven, no ates tu vida a algo llamado "amor", no sabes qué más hay, quizás es todo una ilusión que te jugará una mala pasada...
    Sé libre, sé útil, sé fuerte, no te encierres, no te acorrales...

    Att: Anónimo

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    Respuestas
    1. No es exactamente esto lo que exterioriza la poesía... Es más bien que, al recibir una carta, le dedica a dichas palabras su propio espacio y, se adentra tanto en ella alejándose del mundo que le rodea, que metafóricamente crea una celda a su alrededor. Y sí, una vez en el interior, la remitente es la carcelera ¿quién si no? Irónicamente y, puesto que le apasiona lo que encuentra en su "celda" (las palabras de la carta), pues obviamente no quiere que llegue la libertad (el fin de la carta).

      Por otro lado, no creo que el amor o el "engancharte" a alguien conlleve que te prive de nada ni que te acorrale. Deduzco que estás reacio al amor y puedo comprenderlo ya que, como complejo que es, puede ser un sentimiento que te proporcione el mayor sufrimiento. ¿Mi consejo? No te olvides que también puede ser un sentimiento que te inyecte una felicidad suprema.
      Quizá tengas razón respecto a la posibilidad de que llegue el día en el que no lleguen más llaves, más cartas. Sólo entonces volveré a recordar la cara más amarga del amor. Pero es lo que tiene arriesgarse a sentir dicho sentimiento que aceptas lo bueno y lo malo. Esperar que no se convierta en tu perdición y te vuelva completamente loco a mal.

      Puede que fuese mejor opción no atarme al amor pero ¿qué culpa tengo yo si ya me ha poseído? Lo que tengo claro es que ningún amor me quitará utilidad ni fortaleza.

      Muchas gracias por pasarte y comentar.
      Saludos,
      Abel Jara Romero

      Eliminar
  2. Ese es el arte que tienen las cartas que no posee la tecnología actual, transportarte a un sitio, a un lugar gracias a las cartas, a la persona que las escribes y al sentimiento que provocan en quienes la reciben.

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    Respuestas
    1. Eso es, las cartas en papel son mucho más... ¿sentimentaloides? jajaja Es mucho más cercano, humano, auténtico. Seguiré escribiéndolas y dejando que me emocionen las recibidas.

      Besos,
      Abel Jara Romero

      Eliminar

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