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sábado, 19 de marzo de 2011

Pequeñas grandes cosas

Siempre andamos mirando poder conseguir nuestras metas, nuestros objetivos, obtener la mejor calidad de vida posible... y esto está muy bien, de hecho os animo a que sigáis persiguiendo todo eso y os deseo que algún día lo consigáis. Pero mientras lo perseguimos también tenemos que fijarnos en el día a día.

La mayoría de las veces ignoramos aquellas cosas que parecen insignificantes, esos detalles que nos suceden  y que no nos parecen importantes. Pues esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles son mucho más importantes de lo que nos creemos.

Unas veces, resultan ser detalles buenos. Detalles como el que algo te salga bien, el que saques buena nota en el examen de matemáticas, el recibir un mensaje inesperado o el que la persona que ronda por tu cabeza te sonría. Esas pequeñas cosas no las valoramos con la magnitud que deberíamos. Posiblemente, pase un mes y eso que te ha salido bien o la nota estupenda de matemáticas e incluso el momento de la sonrisa de esa persona, se te olvide. Son pequeñas cosas, sí, pero debemos valorarlas porque podrían transformarse en grandes.

Después existen los malos detalles. Detalles como el de que tengas un impedimento para hacer algo, el de que se te olvide algo en el momento justo de recordarlo o el de que esa persona especial no se despida de ti como se despide del resto. Son esas cosas que pueden ayudarnos a mejorar y a darnos cuenta de muchas cosas.

Por eso, debemos fijarnos en esos detalles para poder crecer como personas y tener algo que perseguir en el presente mientras perseguimos las grandes cosas para tener mejor futuro.

                          

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